5 consejos para proteger adecuadamente tu cuerpo si tienes «gripe estomacal»
La gastroenteritis viral, también conocida como virus estomacal, es una infección intestinal cuyos síntomas característicos incluyen diarrea acuosa, calambres abdominales, náuseas o vómitos y, a veces, fiebre, así lo indica la Clínica Mayo (Estados Unidos). A menudo se le llama «gripe estomacal», pero no tiene nada que ver con la gripe o influenza, que es una enfermedad respiratoria.
Con base en lo anterior, expertos de la clínica brindan una serie de consejos para proteger adecuadamente tu cuerpo cuando tienes gripe estomacal:
1. Deja que tu estómago se asiente
Evita los alimentos sólidos durante unas horas y quédate únicamente con los líquidos.
2. Hidrátate
Intenta beber agua mineral, caldos claros o bebidas deportivas sin cafeína en cantidades pequeñas pero frecuentes para mantenerte hidratado.
3. Vuelve a comer gradualmente
Incorpora gradualmente alimentos suaves y fáciles de digerir en tu sistema, pero asegúrate de retroceder si tus náuseas y vómitos regresan.
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4. Evita ciertos alimentos hasta que te sientas mejor
Tales alimentos incluyen productos lácteos; alcohol; cafeína; nicotina; y alimentos grasos, picantes o muy condimentados.
5. Ten cuidado con los medicamentos
Es mejor usar medicamentos como el ibuprofeno con los alimentos y con moderación, ya que pueden causar malestar estomacal. También es importante discutir con un médico qué medicamentos estás usando, para evitar posibles efectos secundarios.
RECUERDA: Los alimentos que puedes comer si sufres gripe estomacal son: caldos claros, galletas, tostadas, gelatina, plátanos, arroz y pollo. Los alimentos que se deben evitar son el alcohol, las bebidas con cafeína, los productos lácteos y los alimentos procesados.
Finalmente, no olvides que la principal complicación de un virus estomacal es la deshidratación: una pérdida severa de agua, sales y minerales esenciales. Si estás sano y bebes una suficiente cantidad de líquidos como para reemplazar los que pierdes por vómitos y diarrea, la deshidratación no debería preocuparte. No obstante, si las molestias persisten, acude con un médico a la brevedad.
Vía: Mayo Clinic