6 razones por las que tu frecuencia cardíaca podría superar los 100 latidos por minuto
De acuerdo con el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan, la frecuencia cardíaca normal para un adulto sano es de entre 60 y 100 latidos por minuto. Las frecuencias cardíacas de más de 100 latidos por minuto (taquicardia) pueden deberse a:
- Ejercicio o estrés. Esta frecuencia cardíaca rápida generalmente regresa al rango normal (60 a 100 latidos por minuto) con descanso y relajación.
- Enfermedades que provocan fiebre. Cuando la causa de la fiebre desaparece, la frecuencia cardíaca suele volver a la normalidad.
- Deshidratación. Cuando se trata la deshidratación (beber una cantidad adecuada de líquidos), la frecuencia cardíaca generalmente vuelve a la normalidad.
- Efectos secundarios de los medicamentos, especialmente medicamentos para el asma.
- Tabaquismo intenso, así como consumo excesivo de alcohol, cafeína u otros estimulantes, como pastillas para adelgazar. Dejar de consumir tabaco, alcohol, cafeína u otros estimulantes puede ayudar a que tu frecuencia cardíaca vuelva a la normalidad.
- Uso de drogas como cocaína, anfetaminas y metanfetaminas.
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RECUERDA: Los bebés y los niños menores de 2 años tienen frecuencias cardíacas más elevadas porque su metabolismo corporal es más rápido. La frecuencia cardíaca disminuye a medida que los niños crecen y, por lo general, al llegar a la adolescencia, la frecuencia cardíaca se ubica en el mismo rango que la de un adulto.
Una frecuencia cardíaca rápida puede deberse a un problema de salud más grave. Una enfermedad del corazón u otras afecciones médicas a veces pueden causar una frecuencia cardíaca rápida, que a su vez pueden ocasionar palpitaciones, mareos, aturdimiento o desmayos.
Los problemas del ritmo cardíaco que causan una frecuencia cardíaca rápida incluyen fibrilación auricular y taquicardia supraventricular (TSV).
Con base en la información anterior, si padeces una enfermedad cardíaca o insuficiencia cardíaca, o si has tenido un ataque cardíaco, asegúrate de comprender la gravedad de un cambio en tu frecuencia o ritmo cardíaco.
Fuente: University of Michigan Health