Diabetes
Cuidar tu salud comienza con decisiones informadas. Descubre recursos sobre diabetes y prevención.
Prediabetes
La prediabetes ocurre cuando los niveles de glucosa en la sangre son más altos de lo normal, pero todavía no alcanzan los valores utilizados para diagnosticar diabetes tipo 2. No significa que una persona tenga diabetes, pero sí indica que existe un mayor riesgo de desarrollarla en el futuro.
Detectarla permite prestar atención a ciertos hábitos y tomar medidas para cuidar la salud metabólica.
Muchas personas con prediabetes no presentan síntomas claros. Por esta razón, no siempre es posible identificarla por cómo te sientes. Los estudios de laboratorio permiten detectar alteraciones en la glucosa y determinar si se encuentran dentro de un rango normal, de prediabetes o de diabetes.
Entre las pruebas utilizadas se encuentran la glucosa en ayunas y la hemoglobina glucosilada (A1C).
Conoce tus factores de riesgo
Algunos factores que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar prediabetes son:
- Tener antecedentes familiares de diabetes tipo 2.
- Presentar sobrepeso u obesidad.
- Realizar poca actividad física.
- Tener presión arterial elevada.
- Tener niveles alterados de colesterol o triglicéridos.
- Haber tenido diabetes gestacional.
- Tener antecedentes de enfermedad cardiovascular.
- Aumentar el riesgo con la edad.
Tener uno o varios de estos factores no significa que necesariamente desarrollarás prediabetes o diabetes. La combinación de factores personales y familiares influye de manera diferente en cada persona. Conocerlos, sin embargo, ayuda a identificar cuándo conviene prestar mayor atención a la prevención y realizar los estudios correspondientes.
Aprovecha la oportunidad para prevenir
La alimentación es uno de los aspectos que puede revisarse. Priorizar verduras, frutas enteras, leguminosas, cereales integrales y otras fuentes de fibra, junto con fuentes adecuadas de proteína, puede formar parte de una alimentación favorable para el control de la glucosa.
También conviene moderar el consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos con grandes cantidades de azúcares añadidos.
La actividad física regular es otro componente importante. Caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar o realizar ejercicios de fuerza son algunas opciones para mantenerse activo.
Las recomendaciones generales para adultos contemplan al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, además de ejercicios para fortalecer los principales grupos musculares.
En algunos casos, cambios modestos en el peso pueden reducir el riesgo de progresar hacia la diabetes tipo 2. El Programa de Prevención de la Diabetes de Estados Unidos encontró que las modificaciones en la alimentación, la actividad física y el peso redujeron de manera importante el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en personas con alto riesgo.
La prediabetes representa una oportunidad para actuar antes de que aparezca la diabetes tipo 2. Conocer tus resultados, identificar tus factores de riesgo y fortalecer hábitos saludables permite aprovechar ese momento para proteger tu salud a largo plazo.