La prueba de VIH es la única manera de saber si una persona tiene la infección. Como el VIH puede permanecer sin síntomas durante mucho tiempo, no es posible confirmarlo por la forma en que alguien se siente o por la presencia de determinadas molestias.
Realizarse una prueba no debe verse como un motivo de preocupación o culpa. Es una herramienta de cuidado que permite conocer el estado de salud y, si se confirma la infección, comenzar la atención lo antes posible.
¿Qué ocurre si la prueba resulta positiva?
Una prueba inicial con resultado positivo requiere una prueba de seguimiento para confirmar el diagnóstico. Esto permite comprobar el resultado antes de establecer que existe una infección por VIH.
Si la infección se confirma, el siguiente paso es recibir orientación sobre el tratamiento y el seguimiento necesarios.
¿Y si el resultado es negativo?
Un resultado negativo significa que no se detectó el VIH mediante la prueba realizada. Sin embargo, el momento en que se realiza la prueba es importante, ya que existe un periodo en el que la infección puede no ser detectable.
Si la prueba se hizo después de una posible exposición reciente, un profesional de la salud puede indicar si es necesario repetirla.
Conocer tu resultado permite actuar
Si el resultado es positivo, iniciar la atención oportunamente permite comenzar el tratamiento y proteger el sistema inmunitario. Si es negativo, puedes recibir orientación sobre las medidas de prevención que correspondan a tu situación.
No tienes que afrontar una prueba o un resultado sin apoyo. Buscar información confiable puede ayudarte a entender cada paso.
Si tienes dudas sobre una prueba de VIH, su resultado o el momento adecuado para realizarla, consulta a un profesional de la salud.