No todas las vacunas se elaboran de la misma manera. Existen diferentes tecnologías para conseguir que el sistema inmunológico reconozca un microorganismo y genere una respuesta de protección.
Aunque pueden funcionar de formas distintas, todas tienen el mismo objetivo: preparar las defensas para responder ante una infección sin exponer a la persona a las consecuencias de la enfermedad.
Cada tecnología utiliza una estrategia diferente
Algunas vacunas utilizan microorganismos vivos debilitados. Otras emplean microorganismos inactivados que no pueden reproducirse. También existen vacunas que contienen solamente una parte del microorganismo o sustancias producidas por éste.
En años recientes se han desarrollado tecnologías que utilizan instrucciones genéticas para que las células produzcan temporalmente una proteína que active la respuesta inmunitaria.
La vía de administración también cambia
La mayoría de las vacunas se aplican mediante una inyección, pero algunas se administran por vía oral o mediante un aerosol nasal.
La forma de administración depende de la vacuna y de la enfermedad que busca prevenir. No significa que una vía sea necesariamente mejor que otra.
Algunas vacunas requieren varias dosis
Una vacuna puede necesitar una o más dosis para generar y mantener la protección. El número de dosis depende de la enfermedad, la edad, la vacuna utilizada y otros factores.
En determinados casos se necesitan dosis de refuerzo para mantener la protección durante más tiempo.
Por eso es importante seguir el esquema recomendado y evitar pensar que una dosis siempre es suficiente.
Las vacunas se eligen según la enfermedad
No existe una sola vacuna que proteja contra todas las infecciones. Cada una está diseñada para generar protección frente a uno o varios microorganismos específicos.
Los esquemas de vacunación pueden cambiar según la edad, el lugar donde vives, las condiciones de salud, el embarazo, los viajes y otros factores.
No necesitas conocer todas las tecnologías para protegerte
Lo importante es saber qué vacunas corresponden a cada etapa de la vida y mantener actualizado tu esquema.
Si no sabes qué vacunas tienes o cuáles te corresponden, revisa tu cartilla de vacunación y consulta a un profesional de la salud.