El trasplante de riñón es una opción de tratamiento para algunas personas con insuficiencia renal. Consiste en colocar un riñón sano de un donante en el cuerpo de la persona que necesita reemplazar la función de sus riñones.
El nuevo riñón puede realizar las funciones de filtración que los riñones dañados ya no pueden realizar adecuadamente. Sin embargo, el trasplante no significa que la enfermedad renal desaparezca por completo y requiere cuidados y seguimiento durante toda la vida.
No todas las personas son candidatas
La posibilidad de recibir un trasplante depende de diferentes factores, como el estado general de salud, otras enfermedades y la capacidad de la persona para afrontar la cirugía y el tratamiento posterior.
La evaluación permite determinar si el trasplante es una alternativa adecuada.
El riñón puede provenir de diferentes donantes
El órgano puede proceder de una persona que falleció y que cumplió los requisitos para la donación, o de una persona viva que pueda donar un riñón de manera compatible.
Cuando existe un posible donante vivo, se realizan estudios para comprobar que la donación sea segura para esa persona y que exista compatibilidad suficiente para el receptor.
Después del trasplante comienza otra etapa
El organismo reconoce el nuevo riñón como un órgano diferente. Para reducir el riesgo de rechazo, las personas trasplantadas necesitan tomar medicamentos inmunosupresores durante el tiempo que indique su equipo de atención.
Estos medicamentos requieren seguimiento porque pueden aumentar la susceptibilidad a algunas infecciones y producir otros efectos secundarios.
Los cuidados continúan
Después del trasplante son importantes:
- Tomar los medicamentos exactamente como fueron indicados.
- Acudir a las revisiones programadas.
- Realizar los análisis solicitados.
- Vigilar la presión arterial.
- Mantener una alimentación saludable.
- Informar sobre cambios en el estado de salud.
No suspender los medicamentos contra el rechazo es especialmente importante, incluso cuando la persona se siente bien.
El trasplante requiere preparación
Para algunas personas, el trasplante ofrece una alternativa a la diálisis y permite mayor libertad en determinadas actividades. Sin embargo, también implica cirugía, medicamentos y seguimiento permanente.
Si tienes insuficiencia renal, consulta a un profesional de la salud sobre si el trasplante es una opción para ti y qué estudios necesitas para ser evaluado.