Las sustancias psicoactivas modifican el funcionamiento del cerebro y pueden afectar la percepción, el estado de ánimo, la coordinación y la capacidad para tomar decisiones. Algunas son legales para adultos, como el alcohol y el tabaco, pero esto no significa que estén libres de riesgos.
El riesgo depende de la sustancia, la cantidad, la frecuencia de consumo, la edad y las características de cada persona.
Alcohol y nicotina también generan dependencia
El alcohol puede afectar el juicio y aumentar el riesgo de accidentes, lesiones y otros problemas de salud cuando se consume en exceso. Su consumo frecuente también puede llevar a dependencia.
La nicotina, presente en cigarros y muchos vapeadores, es altamente adictiva. El consumo repetido hace que el cerebro se adapte a ella y puede dificultar dejarla.
Existen otras sustancias
Entre las sustancias que pueden generar problemas de consumo se encuentran el cannabis, los opioides, los estimulantes y otras drogas. También algunos medicamentos requieren especial cuidado porque pueden generar dependencia cuando se utilizan de manera diferente a la indicada.
No todas las sustancias producen los mismos efectos ni tienen los mismos riesgos. Combinar sustancias puede aumentar el peligro, ya que sus efectos pueden potenciarse entre sí.
La edad también es importante
El consumo durante la adolescencia merece especial atención porque el cerebro continúa desarrollándose. Iniciar el consumo a edades tempranas se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar problemas posteriormente.
La mejor forma de reducir los riesgos es evitar el consumo de sustancias no necesarias y utilizar los medicamentos únicamente de acuerdo con las indicaciones profesionales.
Si tienes dudas sobre los efectos o riesgos de una sustancia, consulta una fuente sanitaria confiable antes de consumirla o combinarla con otra.