Cuando una persona está reduciendo o dejando una sustancia, es posible que aparezcan deseos de consumir. Estos momentos suelen relacionarse con determinadas personas, lugares, emociones o situaciones que anteriormente estaban vinculadas con el consumo.
Reconocer estos desencadenantes ayuda a prepararse para enfrentarlos. El deseo no significa que hayas perdido todo lo avanzado ni que necesariamente volverás a consumir.
Identifica qué despierta el deseo
Algunas situaciones frecuentes son:
- Estar con personas con quienes se acostumbraba consumir.
- Pasar por lugares relacionados con el consumo.
- Sentirse estresado, triste, enojado o aburrido.
- Celebraciones o reuniones donde hay sustancias.
- Recordar sensaciones o experiencias asociadas con el consumo.
Cuando identifiques estos momentos, piensa con anticipación en una alternativa: salir a caminar, hablar con alguien de confianza, cambiar de ambiente o realizar una actividad que mantenga tu atención en otra cosa.
Si vuelves a consumir
Un consumo después de haber iniciado un cambio no significa que todo el proceso haya fracasado. Puede ser una oportunidad para identificar qué ocurrió y qué apoyo necesitas para continuar.
Evita castigarte o pensar que ya no vale la pena seguir. Retomar el objetivo lo antes posible es más útil que abandonar por completo el esfuerzo.
También es importante revisar si necesitas mayor acompañamiento profesional o modificar la estrategia que estabas utilizando.
Prepara con anticipación una lista de personas, lugares y actividades a las que puedas recurrir cuando aparezca un deseo intenso de consumir. Tener un plan listo facilita tomar una decisión diferente en ese momento.