Lo que comes de manera habitual influye en la salud de tu corazón. Una alimentación equilibrada ayuda a mantener un peso saludable y a controlar factores relacionados con las enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial, el colesterol y los niveles de glucosa en sangre.
No necesitas eliminar grupos completos de alimentos ni seguir una dieta complicada. El objetivo es construir una alimentación variada que puedas mantener a largo plazo.
La variedad es una buena base
Una alimentación saludable incluye diferentes grupos de alimentos y prioriza productos poco procesados. Frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales, semillas y otras fuentes de nutrientes pueden formar parte de las comidas habituales.
También conviene prestar atención a la cantidad de sal, azúcares libres y grasas poco saludables que consumes.
La sal merece especial atención
Consumir demasiada sal favorece el aumento de la presión arterial, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Gran parte del sodio no proviene del salero, sino de alimentos procesados y preparados.
Para reducir su consumo:
- Revisa las etiquetas de los productos.
- Prefiere alimentos frescos o mínimamente procesados.
- Utiliza hierbas y especias para dar sabor a tus comidas.
- Reduce el consumo habitual de productos muy salados.
- Evita agregar sal automáticamente antes de probar los alimentos.
También importa el tipo de grasa
No todas las grasas tienen el mismo efecto sobre la salud. Conviene limitar las grasas saturadas y evitar las grasas trans industriales, presentes en algunos productos ultraprocesados.
Elegir fuentes de grasas insaturadas, como las presentes en algunos pescados, frutos secos y aceites vegetales, forma parte de una alimentación favorable para el corazón.
No se trata de comer perfecto
La salud cardiovascular se construye con los hábitos que mantienes durante meses y años. Una comida diferente a tu rutina no determina por sí sola tu salud.
Si tienes hipertensión, colesterol elevado, diabetes u otra condición cardiovascular, un profesional de la salud puede orientarte sobre los cambios de alimentación que mejor se adapten a tus necesidades.