El consumo de tabaco afecta directamente al corazón y a los vasos sanguíneos. Las sustancias presentes en el humo pueden dañar las arterias, favorecer la formación de placas y aumentar el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. La exposición al humo de tabaco de otras personas también representa un riesgo para la salud cardiovascular.
El daño no se limita a quienes llevan muchos años fumando. El riesgo cardiovascular aumenta con el consumo y disminuye cuando se abandona.
El tabaco afecta a las arterias
Fumar favorece cambios que dificultan el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos. La nicotina también puede elevar temporalmente la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Con el tiempo, estos efectos se suman a otros factores de riesgo y aumentan la posibilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
El humo de otras personas también importa
No fumar no significa estar completamente protegido si existe exposición frecuente al humo de tabaco. Las personas que respiran humo ajeno también tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Por eso, mantener los espacios libres de humo protege tanto a quienes fuman como a quienes conviven con ellos.
Dejar de fumar beneficia al corazón
Abandonar el consumo de tabaco es una de las decisiones más importantes para reducir el riesgo cardiovascular. Los beneficios comienzan después de dejar de fumar y continúan con el paso del tiempo.
No siempre es sencillo dejarlo. La nicotina genera dependencia y es normal que algunas personas necesiten varios intentos antes de conseguirlo.
Buscar apoyo puede facilitar el proceso. Un profesional de la salud puede recomendar estrategias, tratamientos o programas que ayuden a abandonar el consumo.
No necesitas hacerlo todo de golpe
Si actualmente fumas, reducir el consumo puede ser un primer paso, pero dejarlo por completo ofrece la mayor protección. También es importante evitar pensar que un producto de tabaco es seguro por producir menos humo o tener una presentación diferente.
Todas las formas de consumo de tabaco son perjudiciales para la salud.
Si quieres dejar de fumar, hablar con un profesional de la salud puede ayudarte a establecer un plan realista y elegir las herramientas más adecuadas para ti.