Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son infecciones que pueden transmitirse principalmente mediante el contacto sexual. Existen diferentes tipos y pueden estar causadas por bacterias, virus u otros microorganismos.
Algunas ITS pueden no causar síntomas, por lo que una persona puede tener una infección sin saberlo. Esto hace que las pruebas y la atención médica sean importantes cuando existe una situación que pueda representar un riesgo.
Detectar una infección permite recibir atención de manera oportuna. Algunas ITS pueden curarse con tratamiento y otras pueden controlarse para reducir sus efectos sobre la salud.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Cuando existen manifestaciones, pueden incluir irritación, lesiones, molestias al orinar, secreciones inusuales, dolor o sangrado fuera de lo habitual. Sin embargo, estos signos pueden tener diferentes causas y no permiten determinar por sí solos que existe una ITS.
Por esta razón, no es recomendable intentar identificar una infección mediante los síntomas o utilizar medicamentos por cuenta propia.
¿Cómo puedes reducir el riesgo?
Existen diferentes medidas de prevención:
- Utilizar protección de manera correcta.
- Realizarte pruebas cuando exista una situación que lo amerite.
- Mantener al día las vacunas recomendadas, incluidas las que ayudan a prevenir algunas infecciones.
- Buscar atención si aparecen síntomas o si una pareja recibe un diagnóstico.
- Seguir las indicaciones de un profesional de la salud cuando se identifica una infección.
Hablar de ITS desde la información y el respeto ayuda a evitar la vergüenza y el estigma. Tener una infección no define a una persona ni es motivo para recibir un trato diferente.
Si tienes síntomas, dudas sobre una posible exposición o necesitas saber si requieres una prueba, consulta a un profesional de la salud.