Cuidar a una persona con demencia puede ser una experiencia significativa, pero también puede implicar cansancio físico y emocional. Las necesidades de la persona pueden cambiar con el tiempo y aumentar progresivamente, por lo que quien brinda cuidados necesita apoyo para sostener esta tarea.
Cuidarte no significa descuidar a la persona que acompañas. Tu descanso, alimentación, salud emocional y atención médica forman parte de un cuidado responsable.
¿Cómo puedes cuidar de ti mientras cuidas a otra persona?
- Procura mantener horarios para dormir y descansar.
- Come de manera regular y suficiente.
- Mantén alguna actividad física que puedas realizar.
- Conserva el contacto con familiares y amistades.
- Reserva momentos para actividades que disfrutes.
- Acepta ayuda cuando alguien cercano se ofrezca a colaborar.
- Divide las tareas entre varias personas cuando sea posible.
- Infórmate sobre los recursos disponibles para cuidadores.
- Comunica al profesional de la salud los cambios que observes en la persona que cuidas.
- Reconoce tus propios límites y evita asumir que tienes que resolverlo todo.
¿Por qué es importante pedir ayuda?
Intentar realizar todas las tareas por cuenta propia puede aumentar el agotamiento. Contar con familiares, amistades, grupos de apoyo, servicios comunitarios o profesionales puede permitir que las responsabilidades se distribuyan y que tengas momentos para recuperarte.
También es importante reconocer las señales de sobrecarga. Sentirte constantemente agotado, irritable, triste, aislado o sin capacidad para atender tus propias necesidades es una razón para buscar apoyo.
Cuidar a alguien con demencia no debería significar perder tu propia vida o dejar de atender tu salud. Buscar ayuda es una forma de proteger tanto tu bienestar como la calidad de los cuidados que puedes ofrecer.
Si sientes que la tarea de cuidar te está sobrepasando o notas cambios importantes en tu estado emocional, consulta a un profesional de la salud.