La mayoría de las actividades que realizas en casa forman parte de tu rutina y, precisamente por eso, algunos riesgos pueden pasar desapercibidos. Una caída, una quemadura o un golpe pueden ocurrir en segundos, pero muchas situaciones peligrosas pueden identificarse y corregirse antes de que sucedan.
Prevenir accidentes en casa no significa eliminar todas las actividades que implican algún riesgo. Se trata de mantener los espacios ordenados, utilizar los objetos de manera adecuada y prestar especial atención a los lugares donde es más fácil perder el equilibrio o entrar en contacto con algo peligroso.
¿Qué puedes hacer para que tu casa sea más segura?
- Mantén los pasillos y zonas de paso libres de objetos.
- Retira o fija las alfombras que puedan deslizarse.
- Limpia de inmediato los líquidos derramados.
- Utiliza iluminación suficiente en escaleras, pasillos y baños.
- Evita subirte a sillas o muebles para alcanzar objetos altos.
- Coloca los objetos que utilizas con frecuencia en lugares fáciles de alcanzar.
- Mantén sustancias de limpieza y otros productos potencialmente peligrosos fuera del alcance de los niños.
- Guarda los medicamentos en un lugar seguro y utiliza únicamente los indicados para cada persona.
- Mantén cables y extensiones organizados para evitar tropiezos.
- Revisa periódicamente enchufes, conexiones y aparatos eléctricos.
La prevención también implica saber que algunos riesgos cambian con las necesidades de quienes viven en casa. Un hogar donde hay niños pequeños requiere medidas diferentes a uno donde vive una persona con dificultades para caminar o mantener el equilibrio.
Dedicar unos minutos a recorrer tu casa e identificar aquello que podría provocar una caída, quemadura, intoxicación o lesión puede ayudarte a realizar cambios sencillos antes de que ocurra un accidente.