Pasar varias horas al día en el trabajo hace que la prevención forme parte de la seguridad cotidiana. Los accidentes laborales pueden relacionarse con caídas, herramientas, maquinaria, sustancias, movimientos repetitivos, cargas físicas o condiciones inadecuadas del espacio.
La prevención comienza por conocer los riesgos específicos de cada actividad y seguir las medidas de seguridad establecidas. No todos los trabajos tienen los mismos peligros, por lo que las recomendaciones deben adaptarse a las tareas que realizas.
¿Cómo puedes reducir el riesgo de accidentes durante tu jornada?
- Conoce los riesgos asociados con tus actividades.
- Utiliza correctamente el equipo de protección indicado para tu trabajo.
- Mantén despejadas las zonas de paso.
- Respeta las instrucciones para utilizar herramientas y maquinaria.
- No retires ni desactives dispositivos de seguridad.
- Levanta y transporta cargas utilizando técnicas adecuadas.
- Mantén una postura que reduzca esfuerzos innecesarios.
- Informa sobre cables, pisos mojados, equipos dañados u otras condiciones peligrosas.
- Toma los descansos establecidos, especialmente durante tareas repetitivas.
- No realices una actividad para la que no has recibido capacitación.
El cansancio también puede afectar la atención y aumentar la posibilidad de cometer errores. Mantener periodos adecuados de descanso y comunicar cuando una tarea representa un riesgo son acciones de prevención, no señales de falta de compromiso.
La seguridad es responsabilidad tanto de las personas trabajadoras como de quienes organizan las actividades. Un espacio de trabajo seguro requiere capacitación, equipos adecuados, procedimientos claros y atención a los riesgos que aparecen durante la jornada.
¿Qué debes hacer si detectas un riesgo?
No lo ignores. Comunícalo a la persona responsable y sigue el procedimiento establecido en tu lugar de trabajo. Corregir una situación peligrosa antes de que alguien resulte lesionado es parte fundamental de la prevención.