¿Cómo entra el virus al organismo?
Para entender el vínculo entre la hepatitis y los alimentos, primero hay que imaginar una cadena muy sencilla: el virus necesita encontrar una vía para entrar al organismo. En el caso de las hepatitis A y E, esa vía suele ser la boca, después de ingerir agua o alimentos contaminados.
La hepatitis A se transmite principalmente por la vía fecal-oral. El nombre puede sonar complicado, pero el concepto es sencillo: el virus presente en las heces de una persona infectada puede llegar a las manos, al agua o a los alimentos y, posteriormente, ser ingerido por otra persona.
La contaminación puede ocurrir sin que sea evidente
Un alimento puede verse, oler y saber completamente normal y aun así estar contaminado. No siempre hay una señal visible que permita saber que un alimento contiene un virus.
La contaminación puede ocurrir durante diferentes etapas:
- Al cultivar o recolectar alimentos con agua contaminada.
- Durante su procesamiento o preparación.
- Al manipularlos con las manos contaminadas.
- Cuando se utiliza agua no segura para lavarlos, prepararlos o elaborar hielo.
- Por contacto con superficies o utensilios contaminados.
Esto explica por qué la higiene de manos es una medida tan importante. Lavarse las manos después de ir al baño y antes de preparar o consumir alimentos ayuda a reducir la posibilidad de transmitir el virus.
No todas las hepatitis utilizan esta vía
Aquí vuelve a ser importante distinguir los tipos. Las hepatitis B, C y D se transmiten principalmente mediante contacto con determinados fluidos corporales infectados y no por compartir alimentos o bebidas.
Conocer esta diferencia evita que una persona termine evitando innecesariamente ciertos alimentos o actividades por miedo a una enfermedad que no se transmite de esa manera.
También permite entender algo importante: la seguridad alimentaria no depende solamente del lugar donde comes, sino de toda la cadena que va desde el agua y los ingredientes hasta la preparación y manipulación.
Y precisamente ahí aparece una pregunta muy concreta: no todos los alimentos tienen las mismas posibilidades de estar involucrados en una infección.
Hay productos que requieren especial atención por la forma en que se consumen o por las condiciones en las que pueden contaminarse. El siguiente tema se concentra en cuáles son y qué precauciones conviene tener con ellos.