¿Hepatitis por comer en la calle?
¿Qué alimentos pueden transmitir hepatitis?
No existe una lista de alimentos que por sí mismos “causen hepatitis”. El riesgo aparece cuando un alimento está contaminado con el virus y posteriormente es consumido. En particular, la hepatitis A puede transmitirse a través de alimentos contaminados, mientras que algunos tipos de hepatitis E también pueden relacionarse con determinados productos animales.
Algunos alimentos requieren mayor cuidado
La OMS identifica entre los alimentos que pueden estar involucrados en la transmisión de hepatitis A a los mariscos crudos o poco cocinados y ciertos productos frescos contaminados, como frutas y verduras que se consumen crudas.
En el caso de la hepatitis E, algunos genotipos se han relacionado con el consumo de carne cruda o poco cocinada, especialmente productos de cerdo.
Esto no significa que estos alimentos sean peligrosos por naturaleza. El riesgo está relacionado con su contaminación y con la forma en que son manipulados, preparados y cocinados.
Lo crudo requiere mayor atención
La cocción adecuada puede ayudar a reducir determinados riesgos asociados con microorganismos presentes en los alimentos. Por eso, cuando se trata de productos que normalmente se consumen cocinados, es importante asegurarse de que estén bien preparados.
Con frutas y verduras que se comen crudas, una medida importante es lavarlas adecuadamente con agua segura. También es recomendable evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y alimentos listos para consumir.
El agua también forma parte de la historia
Cuando pensamos en alimentos, es fácil olvidar el agua utilizada para lavarlos, prepararlos o convertirla en hielo. En la hepatitis A y, especialmente, en la hepatitis E, el acceso a agua segura y a un saneamiento adecuado es una parte fundamental de la prevención.
Por eso, la preocupación no debería centrarse únicamente en si un alimento fue preparado “en la calle”. Lo importante es conocer las condiciones de higiene, manipulación, cocción y conservación que rodean a lo que vamos a consumir.
Y aunque no podemos controlar cada paso de la cadena alimentaria, sí existen decisiones sencillas que ayudan a reducir el riesgo sin convertir la comida cotidiana en una fuente permanente de preocupación.
Desde la higiene de manos hasta la vacunación, hay varias acciones que pueden sumar protección. El cierre de esta microsección reúne las medidas más útiles para cuidar tu salud sin complicar de más tus hábitos diarios.