Olas de calor y sus efectos en tu cuerpo
Deshidratación, la primera señal de alerta
El cuerpo necesita agua para realizar prácticamente todas sus funciones. Durante una ola de calor, esa necesidad adquiere todavía más importancia porque la sudoración aumenta como parte del mecanismo natural para mantener la temperatura corporal.
Cuando una persona permanece mucho tiempo expuesta al calor, trabaja al aire libre, realiza ejercicio o se encuentra en un ambiente muy caluroso, puede perder una cantidad considerable de líquidos. Si no los repone, aparece la deshidratación.
La sed no es la única señal
Aunque tener sed es una de las señales más conocidas, el cuerpo puede mostrar otros indicios de que necesita líquidos:
- Boca seca.
- Cansancio o debilidad.
- Dolor de cabeza.
- Mareos.
- Orina más oscura o en menor cantidad.
- Sensación de agotamiento.
- Confusión cuando la deshidratación es más grave.
No todas las personas pierden líquidos al mismo ritmo. La actividad física, la temperatura, la humedad, la duración de la exposición y las características individuales influyen en el riesgo.
Hidratarse antes de sentirse mal
Durante los días de calor intenso, es recomendable beber agua con regularidad y no esperar a que aparezca una sed intensa. La OMS también aconseja evitar el alcohol y reducir la exposición directa al calor.
En determinadas situaciones, como ejercicio prolongado o sudoración abundante, las necesidades pueden ser diferentes. Quienes tienen enfermedades o toman medicamentos de manera habitual deben consultar con un profesional de salud si tienen dudas sobre su hidratación.
Actuar ante las primeras molestias
Si aparecen mareos, debilidad, dolor de cabeza o náuseas durante una exposición al calor, lo recomendable es detener la actividad y trasladarse a un lugar fresco. Enfriar el cuerpo y reponer líquidos puede ayudar a evitar que el malestar avance.
Si los síntomas son intensos, empeoran o aparecen confusión, desmayo o alteraciones importantes del estado de conciencia, es necesario buscar atención médica.
La hidratación es importante, pero no es la única medida. Buscar sombra, utilizar ropa ligera, mantener los espacios frescos y evitar actividades físicas intensas durante las horas de mayor calor también ayuda a disminuir la sobrecarga térmica.
¿Quiénes necesitan tener especial cuidado durante una ola de calor? Conoce los grupos más vulnerables y por qué las altas temperaturas pueden afectarles con mayor intensidad.