Verdades y mitos sobre las vacunas
Mito: Si estoy sano, no necesito vacunarme
Sentirse bien es una buena señal, pero no significa que el organismo esté protegido contra todas las enfermedades infecciosas.
Muchas enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden contagiarse antes de que una persona sepa que está infectada. Además, algunas pueden causar complicaciones importantes incluso en personas que anteriormente se consideraban sanas.
Las vacunas funcionan de manera preventiva: preparan al sistema inmunitario para reconocer determinados microorganismos antes de que ocurra una exposición. Esperar a enfermarse para pensar en la protección llega demasiado tarde.
La edad también importa
La necesidad de vacunación no desaparece después de la infancia. Dependiendo de la edad, antecedentes, ocupación, condiciones de salud, viajes o situaciones específicas, pueden recomendarse diferentes vacunas y refuerzos.
Por eso, mantenerse al día con el esquema correspondiente no significa recibir vacunas indiscriminadamente. Significa contar con la protección indicada para cada etapa de la vida.
La vacunación también tiene una dimensión colectiva. Cuando muchas personas están protegidas, disminuye la circulación de ciertas enfermedades y se ayuda a proteger a quienes no pueden recibir algunas vacunas por razones médicas.
Esto se vuelve especialmente importante cuando disminuyen las coberturas de vacunación. La reaparición de enfermedades que pueden prevenirse mediante vacunas, como el sarampión, demuestra que cuando baja la protección de una comunidad, aumentan las posibilidades de que vuelvan a ocurrir brotes.
Vacunarse no significa que nunca vas a enfermarte. Significa reducir el riesgo de determinadas infecciones y, en muchos casos, disminuir la posibilidad de desarrollar complicaciones graves.
Y todavía queda una preocupación muy común: incluso cuando una persona reconoce el beneficio de las vacunas, puede preguntarse si los efectos secundarios son demasiado frecuentes o peligrosos.
Antes de decidir con miedo, conoce qué reacciones son esperables después de una vacuna, cuáles son poco frecuentes y en qué situaciones conviene consultar al personal de salud.