El embarazo después de los 35
Riesgos que aumentan con la edad
Un embarazo después de los 35 puede desarrollarse de manera saludable, pero algunas complicaciones son más frecuentes conforme aumenta la edad. Conocerlas permite tener una conversación informada con el equipo de salud, no vivir el embarazo con miedo.
Entre las situaciones que pueden aumentar se encuentran la diabetes gestacional y la presión arterial alta durante el embarazo, incluida la preeclampsia. También pueden aumentar las probabilidades de nacimiento prematuro, algunas alteraciones cromosómicas y otras complicaciones del embarazo.
Un riesgo mayor no significa que vaya a suceder
Esta diferencia es importante. Que una condición sea más frecuente después de cierta edad no significa que todas las personas embarazadas la presentarán.
Por ejemplo, una persona de 36 años puede tener un embarazo sin complicaciones, mientras que alguien más joven puede presentar alguna situación que requiera atención especial. La edad es sólo uno de los factores que el personal de salud considera.
También importa si existen condiciones previas como hipertensión, diabetes, problemas de tiroides o antecedentes de complicaciones en embarazos anteriores. Estos factores pueden modificar el nivel de vigilancia que necesita cada persona.
Por eso, las consultas prenatales tienen un papel fundamental. En ellas se puede:
- Vigilar la presión arterial.
- Detectar diabetes gestacional.
- Dar seguimiento al crecimiento y desarrollo del bebé.
- Revisar antecedentes y factores de riesgo.
- Determinar si son necesarios estudios adicionales.
La intención de estos controles no es encontrar problemas a toda costa, sino reconocerlos temprano cuando existen. Tener un seguimiento adecuado permite actuar oportunamente y tomar decisiones informadas.
Y conocer los posibles riesgos tampoco significa que el embarazo deba vivirse con preocupación constante. Tener información puede ayudar a distinguir entre lo que requiere atención y lo que forma parte de un embarazo que evoluciona normalmente.
Una parte importante de ese seguimiento son las pruebas prenatales. Algunas permiten conocer cómo evoluciona el embarazo y otras ayudan a identificar determinadas condiciones antes del nacimiento.