La diabetes tipo 2 no afecta únicamente los niveles de glucosa. Con el paso del tiempo, una glucosa elevada puede dañar los vasos sanguíneos y contribuir al desarrollo de problemas en diferentes órganos, entre ellos el corazón y los riñones.
Esta relación es una parte importante del síndrome cardiovascular renal metabólico. La diabetes, la enfermedad cardiovascular y la enfermedad renal pueden presentarse en una misma persona y, cuando esto ocurre, es importante comprenderlas y atenderlas de manera conjunta.
¿Cómo afecta la diabetes?
Cuando la glucosa permanece elevada durante mucho tiempo, puede dañar los vasos sanguíneos. Esto puede favorecer problemas tanto en los vasos grandes que llevan sangre al corazón como en los pequeños vasos que forman parte de los riñones.
Además, las personas con diabetes pueden presentar otros factores que aumentan el riesgo cardiovascular y renal, como presión arterial alta, colesterol y triglicéridos elevados u obesidad.
Por esta razón, controlar la glucosa es importante, pero no es el único aspecto que debe vigilarse.
Diabetes y enfermedad renal
Los riñones contienen pequeños vasos sanguíneos que filtran la sangre. La diabetes puede dañarlos con el tiempo y dificultar que realicen esta función correctamente.
En sus primeras etapas, la enfermedad renal puede no provocar síntomas. Algunas pruebas permiten identificar cambios antes de que aparezcan molestias, como la tasa de filtración glomerular estimada, que ayuda a conocer qué tan bien filtran los riñones, y la medición de albúmina en la orina, una proteína que puede aparecer cuando existe daño renal.
Detectar estos cambios permite tomar medidas para proteger la función de los riñones.
Diabetes y salud cardiovascular
La diabetes también aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos. Este riesgo puede ser mayor cuando se combina con presión arterial alta, alteraciones del colesterol, enfermedad renal u otros factores.
Por eso, el cuidado cardiovascular de una persona con diabetes no consiste únicamente en controlar la glucosa. También requiere prestar atención a la presión arterial, las grasas en la sangre y otros aspectos de su salud.
Los riñones y el corazón también se relacionan
La conexión no termina entre diabetes y riñones. Cuando existe enfermedad renal crónica, también aumenta el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares.
Los riñones participan en el control de líquidos, minerales y presión arterial. Cuando su funcionamiento disminuye, pueden producirse cambios que aumenten la carga sobre el corazón y los vasos sanguíneos.
Esto ayuda a entender por qué las tres condiciones pueden influirse mutuamente y por qué el síndrome CKM propone no tratarlas como enfermedades completamente independientes.
¿Cómo cuidar las tres condiciones?
Si tienes diabetes, conocer el estado de tu corazón y tus riñones permite tener una visión más completa de tu salud. De la misma manera, si ya tienes enfermedad renal o cardiovascular, es importante vigilar posibles alteraciones de la glucosa y otros factores metabólicos.
El seguimiento puede incluir, según cada persona, mediciones de glucosa y hemoglobina A1c, presión arterial, colesterol y triglicéridos, además de estudios para conocer la función renal.
No todas las personas necesitan las mismas metas ni tratamientos. Estos deben adaptarse a los diagnósticos, la edad, la función de los riñones y otros aspectos de la salud.
Comprender la relación entre diabetes, corazón y riñones permite atender el conjunto y no solamente cada enfermedad por separado. Esa visión integral es una de las bases del síndrome cardiovascular renal metabólico.