Cáncer de mama, más allá de la autoexploración
¿Cómo se detecta el cáncer de mama?
Detectar el cáncer de mama no depende de una sola prueba. La evaluación puede comenzar con el conocimiento de los cambios en las mamas y la valoración por personal de salud, mientras que las pruebas de imagen y, cuando es necesario, una biopsia permiten avanzar hacia un diagnóstico.
Exploración y pruebas de imagen
La exploración clínica consiste en que personal médico o de enfermería observa y palpa las mamas y las zonas cercanas para identificar cambios. Si encuentra alguna alteración, puede indicar estudios adicionales.
La mastografía utiliza rayos X para obtener imágenes de las mamas y puede encontrar algunas alteraciones antes de que sean palpables. En México, la estrategia de detección establece recomendaciones de mastografía según la edad y las características de cada persona, por lo que la periodicidad debe determinarse de acuerdo con las indicaciones vigentes y el riesgo individual.
El ultrasonido mamario puede utilizarse como complemento de la evaluación, especialmente cuando existe alguna alteración que necesita estudiarse. No sustituye automáticamente a la mastografía ni se indica de la misma manera para todas las mujeres.
En determinadas personas, especialmente aquellas con un riesgo elevado, el especialista puede considerar una resonancia magnética de mama como parte de la evaluación.
¿Y la biopsia?
Si una prueba encuentra una zona sospechosa, puede ser necesario obtener una muestra de tejido mediante una biopsia. Esta muestra se analiza en el laboratorio y es la que permite confirmar o descartar el cáncer. Por eso, una mastografía o un ultrasonido con un resultado anormal no significa por sí mismo que la persona tenga cáncer.
Cada prueba tiene una función diferente. La elección depende de factores como la edad, los síntomas, los antecedentes familiares, los resultados previos y las características de cada persona.
Saber cómo funciona la detección permite tomar decisiones con mayor información. Pero también hay acciones cotidianas que pueden ayudar a disminuir algunos factores de riesgo. En el próximo apartado veremos qué hábitos pueden contribuir a reducir el riesgo de cáncer de mama.