El cáncer no es una sola enfermedad. Existen diferentes tipos según el órgano o tejido donde comienzan las células cancerosas. Cada uno tiene características particulares, por lo que su evolución, síntomas, estudios y tratamiento pueden ser diferentes.
Conocer algunos de los tipos más frecuentes ayuda a entender por qué las medidas de detección y atención no son iguales para todos.
- Cáncer de mama
Es uno de los cánceres más frecuentes a nivel mundial y afecta principalmente a mujeres, aunque también puede presentarse en hombres.
Se origina en las células de la mama y existen diferentes subtipos. La detección y el tratamiento dependen de características como el tipo de tumor, su tamaño y si se ha extendido a otras partes del cuerpo.
- Cáncer de próstata
Se desarrolla en la próstata y es uno de los cánceres más comunes en los hombres. Algunos crecen lentamente y otros tienen un comportamiento más agresivo.
La edad y los antecedentes familiares son factores importantes para valorar el riesgo y definir con el profesional de la salud las estrategias de detección que correspondan.
- Cáncer de pulmón
Se origina en los tejidos de los pulmones. El tabaquismo es uno de sus principales factores de riesgo, aunque también puede presentarse en personas que nunca han fumado.
La exposición al humo de tabaco, ciertos contaminantes y algunas sustancias presentes en el ambiente laboral están relacionados con un mayor riesgo.
- Cáncer colorrectal
Comprende los cánceres que comienzan en el colon o el recto. Su riesgo aumenta con la edad y se relaciona con diferentes factores, entre ellos antecedentes familiares, ciertos hábitos de vida y algunas enfermedades intestinales.
Los estudios de detección permiten encontrar cambios antes de que aparezcan síntomas en determinados grupos de personas.
Otros tipos frecuentes
El cáncer de piel, cuello uterino, estómago, hígado y tiroides se encuentra entre otros tipos de cáncer que afectan a millones de personas.
La frecuencia cambia según el país, la edad y el sexo. Por eso, conocer los cánceres más comunes no significa que todos tengan el mismo riesgo de desarrollarlos.
Cada diagnóstico requiere estudiar el tumor y conocer sus características. Esta información permite elegir una estrategia de atención específica, en lugar de aplicar el mismo tratamiento a todos los cánceres.