El tratamiento del cáncer depende del tipo de cáncer, el lugar donde comenzó, su etapa y las características de las células cancerosas. La edad, el estado general de salud y las preferencias de la persona también forman parte de las decisiones sobre la atención.
Por eso no existe un único tratamiento para el cáncer. Algunas personas necesitan una sola opción, mientras que otras reciben una combinación de tratamientos.
Las principales opciones
Entre los tratamientos utilizados contra el cáncer se encuentran:
- Cirugía, para retirar el tumor cuando sea posible.
- Radioterapia, que utiliza radiación para destruir células cancerosas.
- Quimioterapia, que utiliza medicamentos para destruir células cancerosas o detener su crecimiento.
- Inmunoterapia, que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer.
- Terapias dirigidas, que actúan sobre características específicas de las células cancerosas.
- Terapia hormonal, utilizada en algunos cánceres cuyo crecimiento depende de determinadas hormonas.
La elección depende de las características de cada enfermedad. En ocasiones, el tratamiento combina varias de estas alternativas para obtener mejores resultados.
El objetivo puede cambiar
No todos los tratamientos tienen como finalidad curar el cáncer. En algunos casos buscan eliminar la enfermedad; en otros, reducir el riesgo de que regrese, controlar su crecimiento o aliviar las molestias que provoca.
Conocer el objetivo ayuda a entender por qué se recomienda determinado tratamiento y qué se espera conseguir con él.
Los efectos secundarios requieren atención
Los tratamientos contra el cáncer pueden provocar efectos secundarios. Estos dependen del tipo de tratamiento, la dosis y las características de cada persona.
Cansancio, náuseas, cambios en la piel, caída del cabello, alteraciones en el apetito o molestias en distintas partes del cuerpo son algunos ejemplos. No todas las personas presentan los mismos efectos.
Es importante informar al equipo médico cuando aparece una molestia nueva o cuando un efecto secundario dificulta las actividades cotidianas. Existen medidas para controlar muchos de estos problemas.
Cuidados durante el tratamiento
Seguir las indicaciones del equipo tratante es una parte importante del proceso. Llevar un registro de medicamentos, citas, síntomas y dudas puede facilitar el seguimiento.
La alimentación, el descanso y la actividad física también deben adaptarse a las necesidades de cada persona. No es recomendable comenzar suplementos, remedios o productos naturales sin consultar previamente, ya que algunos pueden interferir con determinados tratamientos.
El tratamiento del cáncer es un proceso individualizado. Entender qué se está haciendo, para qué sirve y qué cambios deben comunicarse permite participar activamente en la atención y afrontar cada etapa con mayor información.