Algunas vacunas ayudan a prevenir infecciones que están relacionadas con determinados tipos de cáncer. Las dos vacunas preventivas contra el cáncer con mayor relevancia son las dirigidas contra el virus del papiloma humano (VPH) y el virus de la hepatitis B (VHB).
Protección frente al VPH
El VPH es un grupo de virus muy frecuente. Algunos tipos de alto riesgo pueden provocar cambios en las células que, con el paso de los años, favorecen el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. La vacuna contra el VPH ayuda a prevenir las infecciones causadas por los tipos del virus relacionados con estos cánceres y las lesiones precancerosas que pueden provocar.
La protección es mayor cuando la vacuna se administra antes de la exposición al virus, por lo que se recomienda aplicarla durante determinadas etapas de la vida, de acuerdo con los esquemas de vacunación correspondientes.
La vacuna contra la hepatitis B
La infección crónica por el virus de la hepatitis B puede causar daño en el hígado y aumentar el riesgo de cáncer hepático. La vacunación ayuda a prevenir esta infección y, con ello, disminuye el riesgo de sus complicaciones.
La vacuna contra la hepatitis B forma parte de las estrategias de prevención de esta infección y se administra de acuerdo con los esquemas establecidos para cada población.
No sustituyen otras medidas
Las vacunas no previenen todos los tipos de cáncer. Su función es proteger frente a infecciones específicas que están relacionadas con determinados cánceres.
Por eso, vacunarse no reemplaza otros cuidados. Mantener hábitos saludables, evitar el tabaco, limitar el alcohol y realizar las revisiones recomendadas siguen siendo parte del cuidado integral.
Si tienes dudas sobre las vacunas que corresponden a tu edad o sobre alguna dosis pendiente, consulta con un profesional de la salud o revisa tu esquema de vacunación.