Después de un infarto comienza una etapa de recuperación en la que cuidar el corazón es tan importante como atender la enfermedad que provocó el evento. La recuperación no es igual para todas las personas: depende del daño sufrido por el corazón, del tratamiento recibido y de las condiciones de salud de cada persona.
Después del alta, es importante seguir las indicaciones recibidas y respetar el ritmo de recuperación recomendado. Intentar retomar inmediatamente todas las actividades habituales no es la mejor estrategia.
La rehabilitación ayuda a recuperar confianza
La rehabilitación cardíaca es un programa supervisado que puede formar parte de la recuperación después de un infarto. Incluye actividad física adaptada, educación para cuidar el corazón y orientación para controlar factores de riesgo. También ayuda a recuperar progresivamente la capacidad para realizar actividades cotidianas.
La actividad física debe retomarse de acuerdo con el plan indicado por el equipo que lleva tu recuperación. Caminar suele formar parte de las primeras etapas, pero la duración y la intensidad dependen de cada persona.
Los medicamentos son parte de la recuperación
Después de un infarto pueden indicarse medicamentos para reducir el riesgo de otro evento, controlar la presión arterial o el colesterol y prevenir la formación de coágulos.
Aunque te sientas recuperado, no suspendas estos medicamentos por tu cuenta. Si tienes dudas sobre sus efectos o sobre la duración del tratamiento, consulta a un profesional de la salud.
Los cambios diarios también cuentan
La recuperación es una oportunidad para revisar los hábitos que influyen en la salud cardiovascular.
- Mantén una alimentación saludable para el corazón.
- Sigue el plan de actividad física indicado.
- Evita fumar.
- Controla tu presión arterial y colesterol.
- Mantén las consultas de seguimiento.
- Aprende a reconocer cambios nuevos en tus síntomas.
Volver a sentir miedo es comprensible
Después de un infarto algunas personas sienten temor de realizar actividad física, trabajar o volver a sus actividades habituales. La rehabilitación y el acompañamiento del equipo de salud pueden ayudar a recuperar seguridad de manera gradual.
Si aparece nuevamente dolor o presión en el pecho, falta de aire intensa, sudoración fría, mareo u otros síntomas que hagan pensar en otro infarto, busca atención médica de emergencia.