La dislexia que nadie detectó en la infancia
¿Cómo se descubre la dislexia en la adolescencia?
Llegar a la adolescencia sin un diagnóstico no significa que las dificultades hayan desaparecido. De hecho, cuando las exigencias escolares aumentan, leer textos más largos, estudiar grandes cantidades de información y producir trabajos escritos puede hacer más visibles algunas dificultades que antes lograban compensarse.
Un adolescente puede haber aprendido a memorizar información, evitar leer en público o dedicar mucho más tiempo a las tareas para obtener resultados similares a los de sus compañeros. Desde fuera, esto puede parecer simplemente una cuestión de esfuerzo o hábitos de estudio.
¿Qué puede hacer sospechar una dificultad de lectura?
Algunas señales que pueden mantenerse durante la adolescencia incluyen:
- Lectura lenta y con mucho esfuerzo.
- Dificultad persistente para escribir correctamente algunas palabras.
- Problemas para leer en voz alta con fluidez.
- Evitar actividades que impliquen leer grandes cantidades de texto.
- Dificultad para recordar o resumir lo que acaba de leer.
- Necesitar mucho más tiempo para completar tareas escritas.
- Dificultad para pronunciar palabras nuevas o poco frecuentes.
La evaluación va más allá de una prueba rápida
Identificar la dislexia no consiste simplemente en hacer un examen y obtener una puntuación. Una evaluación adecuada reúne información sobre la historia escolar y del desarrollo de la persona y analiza diferentes habilidades relacionadas con la lectura y la escritura.
Dependiendo de cada caso, pueden evaluarse aspectos como:
- Lectura de palabras y textos.
- Fluidez y precisión lectora.
- Ortografía y expresión escrita.
- Habilidades relacionadas con el procesamiento de los sonidos del lenguaje.
- Comprensión y lenguaje.
- Rendimiento académico.
Los resultados deben interpretarse considerando la edad, escolaridad, idioma y características particulares de cada persona. Una lista de síntomas o un cuestionario en internet puede orientar, pero no confirma por sí solo un diagnóstico. La International Dyslexia Association señala que las herramientas de detección son instrumentos de cribado y deben complementarse con una evaluación profesional cuando existe preocupación.
Detectar una dificultad durante la adolescencia puede abrir la puerta a estrategias de aprendizaje y apoyos adecuados. No significa que sea demasiado tarde: la identificación y el apoyo pueden ser útiles a cualquier edad.
Pero la historia no termina al salir de la escuela. Algunas personas llegan a la universidad o al trabajo sin saber por qué determinadas tareas relacionadas con la lectura y la escritura siempre les han tomado más esfuerzo. En el próximo apartado veremos cómo puede manifestarse la dislexia durante la vida adulta.