El diagnóstico de la dislexia no se basa en una sola prueba. Una evaluación adecuada busca conocer las habilidades de lectura y escritura, el desarrollo del lenguaje, los antecedentes familiares y escolares y otros factores que podrían estar relacionados con las dificultades.
En los niños, las dificultades suelen identificarse durante los primeros años de escuela, cuando aumentan las exigencias de lectura. En los adultos, una evaluación también puede ayudar a comprender dificultades que han estado presentes desde hace años.
La evaluación analiza diferentes habilidades
Durante una evaluación pueden revisarse aspectos como:
- Reconocimiento y lectura de palabras.
- Fluidez y velocidad lectora.
- Ortografía.
- Comprensión de textos.
- Relación entre letras y sonidos.
- Habilidades relacionadas con el lenguaje.
- Historia escolar y respuesta a la enseñanza.
- Antecedentes familiares.
El objetivo es conocer el perfil de habilidades de la persona y determinar qué dificultades están presentes.
No existe una prueba única
Las evaluaciones pueden involucrar a diferentes especialistas, dependiendo de las necesidades de la persona y de los recursos disponibles. En el caso de los niños, pueden participar profesionales relacionados con la psicología, educación especial, lectura o lenguaje.
También se consideran factores que podrían explicar o contribuir a las dificultades. Una evaluación completa ayuda a distinguir la dislexia de otros problemas que pueden afectar el aprendizaje.
¿A qué edad se puede identificar?
No es necesario esperar hasta que un niño sea mayor para prestar atención a las dificultades. Las señales pueden reconocerse desde los primeros años y el apoyo puede comenzar antes de contar con una evaluación completa.
La identificación temprana permite adaptar la enseñanza y trabajar las habilidades que necesitan mayor apoyo. Esto no significa apresurarse a colocar una etiqueta ante cualquier dificultad.
En los adultos, tampoco es demasiado tarde para buscar una evaluación. Comprender el origen de dificultades persistentes con la lectura o escritura puede ayudar a encontrar estrategias más adecuadas para el estudio, el trabajo y la vida cotidiana.
El diagnóstico abre la puerta al apoyo
Recibir un diagnóstico no define la capacidad de una persona ni determina hasta dónde puede llegar. Su principal utilidad es ayudar a comprender las necesidades de aprendizaje y orientar los apoyos.
Si las dificultades de lectura o escritura persisten y afectan el desempeño escolar, laboral o cotidiano, es recomendable solicitar una evaluación con profesionales capacitados para valorar este tipo de dificultades.