Los alimentos pueden contaminarse con bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas dañinas durante su producción, transporte, preparación, almacenamiento o consumo. Comer un alimento contaminado puede provocar enfermedades que van desde problemas digestivos hasta afectaciones más graves.
La contaminación no siempre modifica el olor, sabor o apariencia de los alimentos. Por eso, observar que un alimento parece normal no garantiza que sea seguro.
La contaminación ocurre en distintas etapas
Un alimento puede contaminarse desde el campo o durante la crianza de animales. También puede ocurrir durante su procesamiento, transporte o almacenamiento.
En casa, la contaminación cruzada es una situación frecuente. Ocurre, por ejemplo, cuando microorganismos presentes en alimentos crudos pasan a alimentos que ya están listos para consumir mediante las manos, utensilios, tablas o superficies.
Algunas personas tienen mayor riesgo
Las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden afectar a cualquier persona, pero los niños pequeños, las personas mayores y quienes tienen determinadas condiciones de salud pueden presentar consecuencias más graves.
Por eso, la seguridad alimentaria requiere prestar especial atención a la manipulación y conservación de los alimentos destinados a estos grupos.
La temperatura tiene un papel importante
Los microorganismos pueden multiplicarse rápidamente cuando determinados alimentos permanecen durante demasiado tiempo a temperaturas inadecuadas.
Mantener refrigerados los alimentos que lo requieren, cocinar adecuadamente aquellos que necesitan cocción y evitar consumir productos que hayan sido almacenados de manera incorrecta ayuda a disminuir el riesgo.
También es importante respetar las indicaciones de conservación de los productos y evitar consumir alimentos cuyo envase esté dañado o cuya fecha de caducidad haya pasado.
La seguridad comienza antes de comer
Lavarse las manos, mantener limpias las superficies, separar alimentos crudos de los que están listos para consumir y utilizar agua segura son acciones sencillas que ayudan a reducir la contaminación.
La inocuidad de los alimentos no depende de una sola persona. Productores, establecimientos, autoridades y consumidores comparten la responsabilidad de mantener los alimentos seguros desde su origen hasta la mesa.