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Leche inicial y leche final al amamantar a tu bebé, información clave que debes conocer

La leche materna cambia de consistencia durante la alimentación. La leche con la que inicialmente amamantas a tu bebé se conoce como primera leche (o leche inicial). Esta se compara a menudo con la leche desnatada o descremada, ya que es baja en grasas y calorías. Sin embargo, su consistencia satisface a un bebé hambriento.


A medida que avanza la alimentación, la leche se convierte en leche final (o leche posterior). Si la primera leche es como la leche descremada, la segunda es como la leche entera. Tiende a tener una textura más espesa y un mayor contenido de grasa. Para los bebés, puede ser como el postre que remata una comida.

El contenido de grasa de la leche materna de una madre puede variar mucho. Algunas madres pueden tener contenidos de grasa muy diferentes en la leche inicial y final, mientras que otras no.

Conoce más: Leche materna, ¿suficiente para hidratar al bebé?

¿Qué es un desequilibrio entre la primera leche y la leche final?

Una preocupación para algunas madres es que su bebé no esté recibiendo suficiente leche final. Esto podría afectar la capacidad del pequeño para sentirse satisfecho con cada toma y aumentar de peso. También podría resultar en gases adicionales y heces sueltas.

Un bebé puede recibir una gran cantidad de leche inicial al comienzo de una alimentación y no ingerir la leche final restante. Esto se conoce como sobreoferta o desequilibrio entre la primera leche y la leche posterior.

Aunque la cantidad de lactosa es relativamente constante a lo largo de una alimentación, hay más lactosa en la leche inicial que en la leche final. Como resultado, un bebé puede obtener lactosa adicional.

Si tienes más dudas sobre la leche inicial y la final, así como sobre el desequilibrio que puede presentarse entre ambas, consulta a tu médico a al pediatra de tu bebé.

 

Fuente: Healthline

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