Verdades que desafían los mitos de la epilepsia
Mito: La epilepsia siempre provoca convulsiones
Cuando se habla de epilepsia, muchas personas imaginan una escena muy específica: alguien cae al suelo, pierde el conocimiento y comienza a sacudirse. Esa imagen corresponde a un tipo de crisis, pero no representa todas las formas en que puede manifestarse la epilepsia.
Las crisis epilépticas ocurren cuando se produce una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Dependiendo de la zona donde comienza y de cómo se propaga, los síntomas pueden ser muy diferentes.
Algunas crisis pasan desapercibidas
Una persona puede experimentar una crisis sin caerse ni presentar movimientos violentos. Por ejemplo, puede:
- Quedarse mirando fijamente durante unos segundos.
- Parecer confundida o desorientada.
- Dejar de responder temporalmente.
- Realizar movimientos repetitivos con las manos o la boca.
- Presentar cambios repentinos en sus sensaciones.
- Experimentar movimientos breves e involuntarios.
En algunos casos, estas manifestaciones pueden confundirse con distracción, cansancio o falta de atención. Esto es especialmente relevante cuando ocurre en niños, adolescentes o personas que tienen episodios que todavía no han sido identificados.
Una crisis no siempre significa epilepsia
También es importante diferenciar ambos conceptos. Una persona puede tener una convulsión sin tener epilepsia. La OMS señala que una convulsión aislada puede ocurrir por distintas causas, mientras que la epilepsia implica una predisposición a presentar crisis recurrentes no provocadas.
Por eso, una primera crisis requiere valoración médica para determinar qué ocurrió y cuál pudo ser su causa. Observar cuánto duró, qué movimientos hubo, si la persona perdió la conciencia y cómo se comportó después puede aportar información útil para la evaluación.
Romper con la imagen de que toda crisis epiléptica implica convulsiones permite reconocer señales que podrían pasar inadvertidas. Y cuando una crisis ocurre frente a nosotros, identificarla es sólo el primer paso: la manera en que respondemos puede ser igual de importante.
¿Qué hacer cuando alguien presenta una crisis y qué acciones pueden ponerlo en riesgo? En el siguiente apartado aclaramos esta duda tan importante.