No todas las crisis epilépticas se presentan de la misma manera. Algunas producen movimientos visibles, mientras que otras generan cambios breves en la conciencia, las sensaciones, las emociones o el comportamiento. Identificar estas diferencias ayuda a comprender mejor lo que está ocurriendo y facilita que un profesional de la salud determine el tipo de crisis.
Una clasificación importante distingue entre crisis focales y crisis generalizadas. La diferencia principal está relacionada con la forma en que comienza la actividad eléctrica anormal en el cerebro.
Crisis focales
Las crisis focales comienzan en una zona determinada del cerebro. Sus manifestaciones dependen de la región involucrada.
Durante una crisis focal, la persona puede conservar la conciencia y presentar sensaciones extrañas, cambios emocionales, hormigueo, alteraciones de la visión u otros síntomas. En otros casos, la conciencia se altera y la persona puede mirar fijamente, no responder con normalidad o realizar movimientos repetitivos sin darse cuenta.
Algunas crisis focales pueden extenderse y convertirse en crisis que afectan ambos lados del cerebro.
Crisis generalizadas
Las crisis generalizadas involucran ambos lados del cerebro desde el comienzo. Existen diferentes tipos y no todas producen sacudidas intensas.
Entre ellas se encuentran:
- Crisis de ausencia, que pueden provocar una interrupción breve de la actividad y una mirada fija.
- Crisis tónicas, caracterizadas principalmente por rigidez muscular.
- Crisis atónicas, que producen una pérdida repentina del tono muscular y pueden ocasionar caídas.
- Crisis mioclónicas, que generan sacudidas musculares breves y repentinas.
- Crisis clónicas, que producen movimientos musculares repetitivos.
- Crisis tónico-clónicas, que pueden combinar rigidez, sacudidas, pérdida del conocimiento y otros cambios físicos.
Reconocer el patrón resulta útil
Una misma persona suele presentar manifestaciones similares durante sus crisis, aunque algunas personas tienen más de un tipo. Registrar qué ocurrió antes, durante y después de una crisis puede proporcionar información útil para su evaluación.
Es importante no intentar interpretar por cuenta propia cada movimiento o comportamiento como una crisis epiléptica. Existen otras condiciones que pueden producir manifestaciones parecidas.
Si observas una crisis nueva o cambios que no habías visto antes, busca valoración de un profesional de la salud. Una descripción detallada de lo ocurrido puede ayudar a orientar el diagnóstico.