La conexión entre tu intestino y tu cerebro
¿Cómo afecta el estrés a tu digestión?
Cuando estamos estresados, el cuerpo se prepara para responder ante una situación que percibe como exigente o amenazante. Esa respuesta no ocurre únicamente en el cerebro: también puede sentirse en el aparato digestivo.
Por eso, durante una etapa de mucho trabajo, preocupación, nervios o tensión emocional pueden aparecer molestias como dolor abdominal, sensación de inflamación, cambios en las evacuaciones, diarrea o estreñimiento. La intensidad y la forma en que se presentan varían de una persona a otra.
El estrés cambia cómo funciona el intestino
El aparato digestivo tiene su propio sistema nervioso, conocido como sistema nervioso entérico, que participa en el movimiento intestinal y en otras funciones digestivas. Este sistema mantiene una comunicación constante con el cerebro.
Cuando una persona atraviesa estrés, las señales que llegan al aparato digestivo pueden modificar su funcionamiento. El intestino puede moverse más rápido o más lento y algunas personas pueden volverse más sensibles a las sensaciones abdominales.
Esto ayuda a explicar por qué una situación emocional puede desencadenar síntomas digestivos aun cuando no exista un alimento específico que los haya provocado.
Estrés y molestias digestivas pueden relacionarse
Esta conexión se observa especialmente en los trastornos de la interacción intestino-cerebro. Por ejemplo, en el síndrome de intestino irritable, factores como el estrés pueden influir en la intensidad de síntomas como dolor abdominal y cambios en las evacuaciones.
Sin embargo, decir que “todo está en la mente” es incorrecto. Las molestias son reales, aunque los factores emocionales puedan influir en cómo aparecen o se perciben.
Tampoco significa que cualquier dolor abdominal sea consecuencia del estrés. Una molestia nueva, intensa o persistente necesita una valoración para descartar otras causas.
Cuidar el estrés también puede favorecer la digestión
Dormir adecuadamente, mantener actividad física, reservar momentos de descanso y utilizar estrategias para manejar el estrés pueden formar parte del cuidado integral de la salud digestiva.
La alimentación sigue siendo importante, pero no es el único elemento que influye en cómo funciona nuestro intestino. El estado emocional y el descanso también forman parte de esta relación.
El estrés es una de las formas más conocidas en que el cerebro puede influir en el intestino. Pero existe otro elemento que participa en esta comunicación y que vive dentro de nosotros: la microbiota. En el siguiente contenido conoceremos qué papel desempeña.