Cuando los riñones funcionan correctamente, ayudan a mantener equilibradas sustancias como el sodio, el potasio, el fósforo y otros minerales. Cuando su función disminuye, el organismo puede tener dificultades para mantener ese equilibrio y la alimentación adquiere un papel importante dentro del tratamiento.
No existe una dieta renal que sea igual para todas las personas. Lo que necesitas comer y beber depende de tu función renal, los resultados de tus análisis, el tratamiento que recibes y otras condiciones de salud.
Las necesidades cambian con la enfermedad
Una persona con enfermedad renal que todavía conserva buena parte de su función puede tener recomendaciones diferentes a las de alguien que recibe diálisis.
Por eso, eliminar alimentos por cuenta propia puede ser contraproducente. Algunas restricciones innecesarias pueden provocar deficiencias nutricionales o dificultar que obtengas suficientes proteínas y energía.
El sodio requiere atención
Reducir el exceso de sodio ayuda a controlar la presión arterial y la acumulación de líquidos. El sodio se encuentra en grandes cantidades en muchos alimentos procesados, enlatados y preparados.
Para disminuirlo:
- Prefiere alimentos frescos cuando sea posible.
- Revisa las etiquetas de los productos.
- Reduce el consumo de alimentos muy salados.
- Evita agregar sal automáticamente a tus comidas.
- Utiliza hierbas y especias para dar sabor.
Potasio y fósforo dependen de tus resultados
Cuando los riñones no eliminan adecuadamente ciertos minerales, sus niveles pueden aumentar en la sangre. En esos casos, el profesional de la salud puede recomendar modificar la cantidad de potasio o fósforo que consumes.
No todas las personas con enfermedad renal necesitan limitar estos nutrientes. La recomendación debe basarse en tus análisis y en tu situación particular.
La proteína también necesita equilibrio
La cantidad de proteína que necesitas puede cambiar según la etapa de la enfermedad y el tratamiento. Las personas que reciben diálisis, por ejemplo, pueden necesitar una cantidad diferente a quienes todavía no la reciben.
Un dietista especializado en enfermedad renal puede ayudarte a crear un plan que cubra tus necesidades sin hacer restricciones innecesarias.
Tu alimentación puede adaptarse
La dieta no tiene que convertirse en una lista interminable de alimentos prohibidos. Con orientación adecuada, es posible encontrar opciones que se ajusten a tus necesidades, costumbres y preferencias.
Si tienes enfermedad renal, consulta a un profesional de la salud o a un dietista especializado antes de realizar cambios importantes en tu alimentación.