La menopausia es una etapa natural de la vida que ocurre cuando una persona deja de menstruar de manera permanente. Se considera que ha llegado a la menopausia después de 12 meses consecutivos sin menstruación.
Los años previos forman parte de una transición llamada perimenopausia. Durante este periodo, los ciclos pueden volverse irregulares y aparecer cambios relacionados con la disminución de algunas hormonas.
Los síntomas no son iguales para todas las personas. Algunas presentan pocos cambios, mientras que otras experimentan sofocos, sudoraciones nocturnas, dificultades para dormir, cambios en el estado de ánimo, molestias vaginales u otras manifestaciones que pueden afectar su bienestar.
¿Cómo puedes cuidar tu bienestar durante esta etapa?
- Mantén actividad física de acuerdo con tus posibilidades.
- Procura una alimentación variada y suficiente.
- Cuida tus horarios y hábitos de sueño.
- Mantén espacios para descansar y manejar el estrés.
- Comenta durante tus consultas cualquier síntoma que afecte tu vida cotidiana.
- Pregunta por las alternativas disponibles para controlar las molestias que sean difíciles de manejar.
- Continúa con las revisiones de salud recomendadas para tu edad.
La menopausia no es una enfermedad y no necesita tratarse únicamente por el hecho de aparecer. Cuando los síntomas son molestos, existen opciones para controlarlos. Algunas personas pueden beneficiarse de tratamientos hormonales y otras de alternativas no hormonales.
La elección depende de los síntomas, antecedentes y características de cada persona. Por eso, no es recomendable utilizar hormonas, suplementos o productos “naturales” por cuenta propia.
¿La atención termina cuando desaparece la menstruación?
No. Después de la menopausia continúa siendo importante cuidar la salud general. El seguimiento permite prestar atención a aspectos como la salud de los huesos, el corazón y otros cambios relacionados con el envejecimiento.
La menopausia puede vivirse de maneras muy diferentes. Tener molestias no significa que debas resignarte a ellas, y no tenerlas tampoco significa que exista algo extraño.
Si los cambios afectan tu calidad de vida o tienes dudas sobre esta etapa, consulta a un profesional de la salud.