Algunos cambios en la visión son temporales y pueden relacionarse con cansancio o irritación. Otros requieren una valoración para conocer su causa. Prestar atención a lo que cambia en tus ojos puede ayudarte a buscar atención oportunamente.
Consulta con un especialista si notas:
- Visión borrosa que persiste o aparece de manera repetida.
- Dificultad nueva para ver de cerca o de lejos.
- Pérdida parcial o total de la visión.
- Visión doble.
- Dolor ocular importante.
- Enrojecimiento intenso acompañado de dolor o cambios en la visión.
- Destellos de luz.
- Aparición repentina de muchas manchas, puntos o sombras.
- Una zona oscura o una sombra parecida a una cortina en el campo visual.
- Cambios repentinos en la forma de ver los objetos.
- Lesiones o golpes importantes en el ojo.
Algunas señales requieren atención urgente, especialmente cuando aparecen de manera repentina. La pérdida súbita de visión, una sombra o cortina en el campo visual, la aparición repentina de numerosos puntos o destellos, o un traumatismo ocular importante son situaciones que no conviene esperar a que desaparezcan por sí solas.
Las sustancias químicas que entran en contacto con los ojos requieren una actuación inmediata. En estos casos, es importante enjuagar el ojo con abundante agua y buscar atención médica, siguiendo las indicaciones de los servicios de emergencia cuando corresponda.
¿Y si el cambio parece pequeño?
Una molestia leve que desaparece rápidamente no necesariamente indica un problema grave. Aun así, si se repite, empeora o empieza a interferir con tus actividades, es recomendable comentarlo con un profesional de la salud visual.
No todas las enfermedades oculares producen síntomas desde el comienzo. Por eso, las revisiones periódicas son importantes incluso cuando sientes que ves bien.
Ante un cambio repentino en la visión, evita conducir y solicita atención profesional. Actuar oportunamente puede ser importante para proteger la visión.