Los riñones filtran la sangre para eliminar desechos y exceso de agua a través de la orina. También participan en el control de la presión arterial y ayudan a mantener el equilibrio de minerales y líquidos en el organismo.
Algunas enfermedades renales pueden avanzar sin provocar síntomas durante sus primeras etapas. Por eso, realizar pruebas de sangre y orina permite conocer cómo están funcionando los riñones y detectar cambios de manera oportuna.
Dentro del síndrome cardiovascular renal metabólico, evaluar la función renal es especialmente importante porque la salud de los riñones está estrechamente relacionada con la diabetes, la presión arterial y las enfermedades cardiovasculares.
¿Qué indica la creatinina?
La creatinina es un producto de desecho generado por la actividad normal de los músculos. Los riñones la eliminan de la sangre, por lo que medir su concentración puede aportar información sobre su funcionamiento.
Cuando los riñones filtran menos de lo esperado, la cantidad de creatinina en la sangre puede aumentar. Sin embargo, un resultado aislado no permite conocer por sí solo el estado de los riñones.
La edad, el sexo, la masa muscular, la alimentación y algunos medicamentos pueden influir en los niveles de creatinina. Por eso, este resultado suele utilizarse para calcular otro indicador: la tasa de filtración glomerular estimada.
¿Qué es la TFG estimada?
La tasa de filtración glomerular estimada, también conocida como TFGe, calcula aproximadamente cuánta sangre pueden filtrar los riñones.
De manera general, sus resultados se expresan en mililitros por minuto por 1.73 metros cuadrados y pueden interpretarse así:
- 90 o más: Función renal normal o alta, aunque deben considerarse otros datos.
- 60 a 89: Disminución leve, que por sí sola no necesariamente significa enfermedad renal.
- 45 a 59: Disminución leve a moderada.
- 30 a 44: Disminución moderada a grave.
- 15 a 29: Disminución grave.
- Menos de 15: Pérdida muy importante de la función renal.
Una TFGe menor de 60 durante tres meses o más puede ser indicativa de enfermedad renal crónica. Sin embargo, la interpretación debe considerar otros estudios y antecedentes de salud.
¿Por qué revisar la orina?
Los análisis de sangre no son la única forma de evaluar los riñones. También puede medirse la cantidad de albúmina presente en la orina.
La albúmina es una proteína que normalmente permanece en la sangre. Cuando los filtros de los riñones están dañados, pequeñas cantidades pueden pasar a la orina.
Una de las pruebas utilizadas es la relación albúmina-creatinina en orina. De manera general:
- Menos de 30 mg/g: Rango normal o ligeramente aumentado.
- De 30 a 300 mg/g: Aumento moderado.
- Más de 300 mg/g: Aumento importante.
Encontrar albúmina en la orina puede ser una señal temprana de daño renal, incluso cuando la TFGe todavía se encuentra dentro de los valores esperados.
¿Por qué importan en el síndrome CKM?
La función renal debe analizarse junto con otros indicadores. La diabetes y la presión arterial alta pueden afectar los riñones con el paso del tiempo, mientras que la enfermedad renal puede aumentar el riesgo de presentar problemas cardiovasculares.
Por esta razón, una creatinina, una TFGe o una medición de albúmina en orina no deben interpretarse de manera aislada. También es importante considerar la presión arterial, la glucosa, el colesterol y los triglicéridos, además de los antecedentes y otras condiciones de salud.
Si ya tienes diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular o antecedentes de enfermedad renal, un profesional de la salud puede indicarte con qué frecuencia necesitas realizar estas pruebas.
Conocer cómo funcionan tus riñones permite detectar cambios que podrían pasar desapercibidos y comprender mejor el panorama completo de tu salud cardiovascular, renal y metabólica.