Verdades y mitos sobre las vacunas
Mito: Las vacunas causan autismo
Es uno de los mitos sobre vacunación que más preocupación ha generado entre madres y padres. La idea surgió a partir de un estudio publicado en 1998 que relacionó la vacuna triple viral con el autismo. Ese estudio fue posteriormente desacreditado y retirado de la revista que lo publicó. Desde entonces, la posible relación se ha investigado ampliamente.
La evidencia acumulada apunta en la misma dirección: las vacunas no causan autismo. La Organización Mundial de la Salud revisó nuevamente la evidencia disponible hasta 2025, incluyendo 31 estudios realizados en distintos países, y concluyó que no existe una relación causal entre las vacunas y los trastornos del espectro autista.
¿Por qué el mito sigue presente?
Una de las razones es que algunas características del autismo suelen hacerse más evidentes durante los primeros años de vida, justo cuando los niños reciben varias vacunas. Que dos acontecimientos ocurran en una etapa similar no significa que uno provoque al otro.
También se han estudiado componentes presentes en algunas vacunas, como el tiomersal y los adyuvantes de aluminio. La revisión de la OMS tampoco encontró evidencia de que estos componentes causen autismo.
Las dudas de una familia merecen ser escuchadas. Preguntar sobre la seguridad de una vacuna no significa estar en contra de ellas; informarse con fuentes confiables permite tomar decisiones con mayor tranquilidad.
El autismo sigue siendo objeto de investigación, y comprender sus causas y ofrecer mejores apoyos a las personas autistas es una tarea importante. Las vacunas, sin embargo, no son la explicación.
La preocupación por el autismo no es el único motivo por el que algunas familias dudan de las vacunas. Otra inquietud frecuente tiene que ver con la cantidad de vacunas que reciben los niños en sus primeros años. Descubre por qué varias vacunas no significan que sus defensas estén siendo “sobrecargadas”.