Verdades y mitos sobre las vacunas
Mito: Las vacunas sobrecargan las defensas
Cuando un bebé o un niño recibe varias vacunas en un periodo relativamente corto, puede surgir una preocupación comprensible: ¿su sistema inmunitario tiene capacidad para responder a tantas vacunas?
La respuesta es sí. El sistema inmunitario está preparado para reconocer una enorme cantidad de sustancias y microorganismos a los que estamos expuestos todos los días. Las vacunas presentan al organismo componentes específicos que le permiten aprender a reconocer determinados agentes infecciosos y responder ante ellos posteriormente.
Recibir varias vacunas no significa saturar las defensas.
La OMS explica que los antígenos presentes en las vacunas representan una pequeña fracción de aquello con lo que el sistema inmunitario entra en contacto normalmente. Incluso cuando se administran varias vacunas durante una misma visita, el sistema inmunitario puede responder a ellas.
¿Por qué se aplican varias vacunas desde pequeños?
El calendario de vacunación está diseñado para proteger a los niños durante etapas en las que algunas enfermedades pueden ser especialmente peligrosas. Retrasar las vacunas por cuenta propia puede dejar periodos en los que el niño permanece vulnerable.
Además, algunas vacunas requieren varias dosis para conseguir y mantener una protección adecuada. El número de dosis no significa que el sistema inmunitario esté trabajando al límite.
Esto no quiere decir que las vacunas sean completamente inocuas. Como cualquier medicamento, pueden producir reacciones. Lo más habitual son molestias leves como dolor en el sitio de aplicación, fiebre baja o malestar temporal. Las reacciones graves son poco frecuentes.
Si un niño tiene una condición médica particular, recibe determinados tratamientos o ha presentado una reacción grave a una vacuna anterior, el calendario puede requerir consideraciones específicas. En esos casos, corresponde al profesional de salud indicar qué hacer.
Cada vacuna tiene un propósito y un momento recomendado. Saltarse o retrasar dosis sin orientación puede dejar una protección incompleta.
Y existe otra idea que puede hacer que una persona se sienta protegida cuando en realidad no lo está: pensar que, si hoy se encuentra perfectamente bien, quizá ya no necesita vacunarse. Vale la pena revisar por qué esa sensación puede ser engañosa.
Acompáñanos a desmontar ese mito y a entender por qué estar sano hoy no significa estar protegido frente a todas las enfermedades prevenibles mediante vacunación.