Las vacunas se someten a procesos rigurosos para evaluar su calidad, seguridad y eficacia antes de autorizarse para su uso. Después de su aprobación, su seguridad continúa vigilándose para identificar posibles efectos adversos y actuar cuando sea necesario.
Como ocurre con cualquier medicamento, una vacuna puede producir reacciones. La mayoría son leves y desaparecen en poco tiempo.
Las reacciones leves son frecuentes
Después de una vacuna pueden aparecer dolor, enrojecimiento o inflamación en el lugar de aplicación. Algunas personas presentan cansancio, dolor muscular, malestar o fiebre leve.
Estas reacciones suelen desaparecer por sí solas y son una señal de que el sistema inmunológico está respondiendo al estímulo de la vacuna.
No tener ninguna reacción tampoco significa que la vacuna no haya funcionado. Cada organismo responde de manera diferente.
Las reacciones graves son poco frecuentes
Las vacunas continúan bajo vigilancia incluso después de comenzar a utilizarse de forma generalizada. Los sistemas de seguridad permiten detectar acontecimientos poco frecuentes y estudiar si realmente están relacionados con una vacuna.
Las reacciones alérgicas graves, como la anafilaxia, pueden ocurrir, pero son muy poco frecuentes.
La seguridad se vigila antes y después
Antes de autorizar una vacuna, se realizan diferentes fases de investigación y ensayos clínicos. Después, las autoridades sanitarias continúan recopilando información sobre su seguridad.
Este seguimiento permite identificar señales que podrían no ser evidentes durante los estudios iniciales debido a que algunas reacciones son extremadamente poco frecuentes.
Hay situaciones que requieren valoración
No todas las personas reciben las mismas vacunas en las mismas circunstancias. Algunas enfermedades, tratamientos, alergias graves o situaciones particulares pueden modificar las recomendaciones.
Por eso, informa al personal de vacunación sobre tus antecedentes relevantes y los medicamentos que utilizas.
Vacunarte es una decisión informada
Es normal tener preguntas antes de recibir una vacuna. Obtener información de fuentes confiables puede ayudarte a distinguir entre reacciones esperadas, situaciones que requieren atención y afirmaciones que no cuentan con evidencia científica.
Si tienes dudas sobre una vacuna, sus posibles reacciones o si es adecuada para ti, consulta a un profesional de la salud.