El cáncer no siempre se puede prevenir, pero existen cambios en el estilo de vida que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer. Entre ellos están evitar el tabaco, mantener un peso saludable, realizar actividad física, llevar una alimentación equilibrada, limitar el alcohol y proteger la piel de la radiación ultravioleta.
Pequeños cambios que suman
La prevención no depende de una sola acción. Se trata de mantener hábitos que disminuyan de manera constante algunas exposiciones relacionadas con el cáncer.
Entre las medidas que ayudan están:
- No fumar y evitar el humo de segunda mano.
- Mantener un peso saludable.
- Realizar actividad física con regularidad.
- Incluir frutas, verduras y otros alimentos nutritivos en la alimentación.
- Limitar el consumo de alcohol.
- Proteger la piel frente a la exposición excesiva al sol.
- Mantener las vacunas recomendadas, especialmente contra el VPH y la hepatitis B.
Estas medidas no eliminan por completo el riesgo, pero ayudan a reducirlo.
Mantenerse activo importa
La actividad física regular está relacionada con un menor riesgo de varios tipos de cáncer. Además, ayuda a mantener un peso saludable, otro factor relacionado con el riesgo de diferentes cánceres.
No es necesario que toda la actividad física ocurra en un gimnasio. Caminar, bailar, andar en bicicleta, practicar un deporte o mantenerse activo durante las actividades cotidianas son formas de movimiento que cuentan.
La alimentación también forma parte
Una alimentación saludable contribuye al cuidado general de la salud y se relaciona con algunos factores que influyen en el riesgo de cáncer. Conviene priorizar una alimentación variada, con frutas y verduras, y evitar que el alcohol forme parte habitual de la rutina.
También es importante desconfiar de productos, suplementos o dietas que prometen prevenir el cáncer por sí solos. No existe un alimento o producto que garantice evitar la enfermedad.
Proteger la piel es otra medida
La radiación ultravioleta es un factor de riesgo para el cáncer de piel. Reducir la exposición excesiva al sol, buscar sombra y utilizar medidas de protección cuando se permanece al aire libre ayuda a disminuir esta exposición.
Prevenir el cáncer no significa vivir con miedo a la enfermedad. Consiste en identificar los factores que sí podemos modificar y convertirlos en hábitos sostenibles a lo largo del tiempo.