El VIH tiene formas específicas de transmisión. Conocerlas permite identificar situaciones que requieren medidas de prevención y, al mismo tiempo, evitar temores innecesarios sobre el contacto cotidiano con personas con VIH.
La transmisión ocurre cuando determinados fluidos corporales de una persona con VIH entran en contacto con el organismo de otra persona. El riesgo depende de las circunstancias y de si la persona con VIH recibe tratamiento.
¿Cómo puede transmitirse?
De manera general, el VIH puede transmitirse:
- A través de relaciones sexuales sin protección.
- Por contacto con sangre que contiene el virus, especialmente cuando se comparten objetos que pueden producir contacto con sangre.
- De una persona embarazada con VIH a su bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia.
Actualmente existen medidas eficaces para reducir estos riesgos y evitar nuevas infecciones.
El tratamiento también previene la transmisión
Cuando una persona con VIH recibe tratamiento antirretroviral y mantiene una carga viral indetectable, no transmite el VIH a sus parejas sexuales. Este principio se conoce como indetectable = intransmisible (I=I).
Esto demuestra la importancia de que las personas con VIH tengan acceso al diagnóstico, tratamiento y seguimiento que necesitan.
El VIH no se transmite por convivir
Una persona no adquiere el VIH por abrazar, saludar, convivir, compartir alimentos o utilizar los mismos espacios que una persona con VIH. Tampoco se transmite por picaduras de mosquitos ni por el contacto cotidiano.
Eliminar estas ideas equivocadas ayuda a prevenir el rechazo y la discriminación.
La información permite actuar sin miedo
Hablar sobre transmisión no debe generar temor hacia las personas con VIH. El conocimiento permite reconocer las situaciones que requieren prevención y comprender que la convivencia cotidiana es segura.
Si tienes dudas sobre una situación que te preocupa o crees que pudiste estar expuesto al VIH, consulta a un profesional de la salud.