Cuando muchas personas están vacunadas contra una enfermedad, la circulación del microorganismo puede disminuir porque encuentra menos personas susceptibles a la infección. Esta protección de la comunidad se conoce como inmunidad colectiva.
Su importancia va más allá de quien recibe la vacuna: ayuda a reducir las oportunidades de transmisión y ofrece una capa adicional de protección a personas que no pueden recibir determinadas vacunas.
No todas las personas pueden vacunarse
Algunas personas tienen condiciones médicas o reciben tratamientos que pueden impedirles recibir determinadas vacunas. También existen personas con alergias graves a componentes específicos.
Para ellas, vivir en una comunidad donde existe una alta cobertura de vacunación puede reducir la probabilidad de encontrarse con el microorganismo.
La protección depende de muchas personas
La inmunidad colectiva no significa que una comunidad quede completamente protegida. Su efecto depende de la enfermedad, de qué tan fácilmente se transmite y de qué proporción de la población está protegida.
Cuantas más personas susceptibles haya, más oportunidades existen para que una enfermedad se propague.
También ayuda a proteger a quienes son más vulnerables
Los bebés que todavía no tienen la edad para recibir determinadas vacunas y algunas personas con sistemas inmunológicos debilitados pueden beneficiarse de que quienes las rodean estén vacunados.
Esto convierte a la vacunación en una decisión que tiene efectos más allá del beneficio individual.
Una persona vacunada también puede contribuir
Ninguna vacuna ofrece protección absoluta y algunas personas vacunadas pueden infectarse. Sin embargo, una alta cobertura de vacunación puede dificultar la transmisión de determinadas enfermedades.
Mantener tu esquema actualizado contribuye a reducir la circulación de enfermedades prevenibles.
La protección comunitaria necesita continuidad
Cuando disminuye la cobertura de vacunación, algunas enfermedades pueden volver a circular con mayor facilidad. Esto es especialmente importante para enfermedades muy contagiosas, como el sarampión.
Por eso, mantener al día las vacunas recomendadas ayuda a protegerte y a reducir los riesgos para quienes te rodean.
Si tienes dudas sobre tu esquema de vacunación o el de tu familia, consulta a un profesional de la salud.