Las adicciones pueden estar relacionadas con el consumo de sustancias o con determinadas conductas. En ambos casos, el problema no consiste simplemente en realizar una actividad o consumir una sustancia, sino en perder el control sobre ella y continuar pese a las consecuencias que genera.
Entre las adicciones relacionadas con sustancias se encuentran las asociadas con el alcohol, la nicotina, el cannabis, los opioides, los estimulantes y otras drogas. Algunos medicamentos también pueden generar dependencia cuando se utilizan de manera diferente a la indicada.
Las sustancias tienen riesgos diferentes
Cada sustancia actúa de manera distinta sobre el organismo y tiene sus propios riesgos. Algunas generan dependencia con mayor facilidad, mientras que otras producen efectos principalmente sobre determinadas funciones del cerebro o del cuerpo.
El riesgo también cambia según la cantidad utilizada, la frecuencia, la edad de inicio, la combinación con otras sustancias y las características de cada persona.
Por eso, no es adecuado considerar que todas las adicciones se desarrollan de la misma manera ni que existe un nivel de consumo que resulte igual de seguro para todas las personas.
Existen adicciones conductuales
No todas las adicciones implican una sustancia. La Organización Mundial de la Salud reconoce dentro de los trastornos debidos a conductas adictivas el trastorno por juego de apuestas y el trastorno por videojuegos.
En estos casos, la persona pierde el control sobre la conducta, esta adquiere una prioridad cada vez mayor frente a otras actividades y continúa realizándola a pesar de sus consecuencias negativas.
Esto no significa que jugar videojuegos o realizar apuestas ocasionalmente sea una adicción. Para identificar un trastorno debe existir una afectación importante en áreas como la vida familiar, social, escolar, laboral o personal.
El problema está en la pérdida de control
Una actividad cotidiana se vuelve preocupante cuando comienza a desplazar responsabilidades, relaciones, descanso u otras actividades importantes.
Si una sustancia o conducta empieza a interferir con tu vida diaria y resulta difícil reducirla aunque quieras hacerlo, conviene buscar orientación profesional para valorar qué está ocurriendo.