La presión arterial alta y la enfermedad renal están estrechamente relacionadas. Una presión elevada durante mucho tiempo puede dañar los vasos sanguíneos de los riñones y reducir progresivamente su capacidad para filtrar la sangre.
Al mismo tiempo, cuando los riñones están dañados, pueden contribuir a que la presión arterial aumente. Por eso, cuidar la presión es una parte fundamental de la prevención del daño renal.
La presión alta puede dañar los vasos
Los riñones dependen de una red de pequeños vasos sanguíneos para filtrar la sangre. Cuando la presión permanece elevada, estos vasos pueden deteriorarse.
Con el paso del tiempo, el daño dificulta que los riñones realicen correctamente su trabajo. La enfermedad renal también puede avanzar sin producir síntomas evidentes, por lo que controlar la presión es importante incluso cuando te sientes bien.
Medir la presión permite conocerla
La hipertensión no siempre provoca dolor de cabeza, mareos u otras molestias. La única manera de saber si la presión está elevada es medirla.
Si tienes hipertensión, llevar un registro de tus mediciones puede ayudar a conocer cómo responde tu cuerpo al tratamiento y a los cambios de hábitos.
El tratamiento protege más que el corazón
Controlar la presión arterial ayuda a proteger los vasos sanguíneos de todo el organismo, incluidos los que se encuentran en los riñones.
Las medidas pueden incluir:
- Tomar los medicamentos indicados.
- Reducir el consumo de sal.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Realizar actividad física con regularidad.
- Evitar fumar.
- Mantener un peso saludable.
- Acudir a las revisiones indicadas.
No suspendas un medicamento para la presión porque una medición haya mejorado. El tratamiento debe mantenerse de acuerdo con las indicaciones recibidas.
Los riñones también necesitan seguimiento
Si tienes hipertensión, pregunta a un profesional de la salud si necesitas pruebas para revisar tu función renal. Los análisis de sangre y orina pueden detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas.
Controlar la presión y vigilar la función de los riñones son dos partes de un mismo objetivo: proteger tu salud cardiovascular y renal a largo plazo.