La diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal crónica. Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante mucho tiempo, pueden dañar los pequeños vasos sanguíneos que permiten a los riñones filtrar la sangre. Este daño suele desarrollarse lentamente y al principio puede no provocar molestias.
Tener diabetes no significa que necesariamente desarrollarás una enfermedad renal. Mantener la glucosa bajo control y realizar las revisiones indicadas ayuda a proteger la función de los riñones.
El daño renal puede avanzar silenciosamente
Los riñones pueden seguir funcionando durante años aunque exista algún grado de daño. Por eso, esperar a que aparezcan síntomas no es una buena estrategia para detectar una alteración.
Las pruebas de sangre y orina permiten identificar cambios en la función renal y detectar la presencia de albúmina en la orina, una señal que puede indicar daño en los riñones.
Controlar la glucosa es parte de la protección renal
Mantener los niveles de glucosa dentro del rango establecido para ti ayuda a reducir el riesgo de complicaciones. El control no depende únicamente de un análisis ocasional, sino del seguimiento constante de la diabetes.
También es importante mantener bajo control otros factores que pueden afectar los riñones, especialmente la presión arterial.
Las revisiones permiten detectar cambios
Si tienes diabetes, el profesional de la salud puede recomendarte pruebas periódicas para revisar la función renal. La frecuencia depende de cuánto tiempo lleves con la enfermedad, tus resultados y otros factores de riesgo.
Entre las pruebas que pueden utilizarse se encuentran:
- Análisis de sangre para conocer la tasa de filtración de los riñones.
- Análisis de orina para detectar albúmina.
- Medición de la presión arterial.
Los resultados permiten identificar cambios y decidir si es necesario ajustar el tratamiento.
No descuides otros aspectos de tu salud
Controlar la diabetes es importante, pero no es el único factor. Evitar fumar, mantenerte físicamente activo y llevar una alimentación saludable favorecen la salud de los vasos sanguíneos y de los riñones.
Si tienes diabetes, pregunta a un profesional de la salud qué controles renales necesitas y con qué frecuencia debes realizarlos.