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Olas de calor
Las olas de calor son periodos en los que las temperaturas alcanzan niveles inusualmente altos durante varios días. El calor intenso puede afectar la capacidad del organismo para regular su temperatura y aumentar el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y golpe de calor.
¿Por qué el calor afecta al organismo?
Cuando aumenta la temperatura corporal, el organismo intenta enfriarse mediante la sudoración y otros mecanismos. Si la temperatura ambiental es muy elevada, existe mucha humedad o la exposición se prolonga, estos mecanismos pueden dejar de ser suficientes.
El riesgo aumenta cuando las temperaturas permanecen elevadas durante varios días. Las noches calurosas son especialmente importantes porque dificultan que el cuerpo se recupere de la exposición acumulada durante el día.
¿Quiénes necesitan mayor cuidado?
Aunque cualquier persona puede sufrir los efectos del calor intenso, algunas tienen un mayor riesgo:
- Niñas y niños.
- Personas adultas mayores.
- Personas gestantes.
- Personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales.
- Personas que trabajan o realizan actividad física al aire libre.
- Personas que toman ciertos medicamentos que afectan la regulación de líquidos o la temperatura corporal.
¿Cómo protegerte durante una ola de calor?
Durante los días de temperaturas extremas:
- Toma líquidos con frecuencia, sin esperar a tener sed.
- Permanece en lugares frescos y ventilados durante las horas de mayor calor.
- Usa ropa ligera y de preferencia de colores claros.
- Reduce la actividad física intensa en las horas más calurosas.
- Busca sombra cuando estés al aire libre.
- Nunca dejes a niñas, niños, personas adultas mayores o mascotas dentro de un vehículo estacionado.
Reconoce las señales de alarma
El agotamiento por calor puede causar sudoración abundante, debilidad, mareo, dolor de cabeza, náuseas y calambres. Si aparece confusión, pérdida del conocimiento, convulsiones o una temperatura corporal muy elevada, puede tratarse de un golpe de calor.
El golpe de calor es una emergencia. Mientras llega la atención médica, es importante trasladar a la persona a un lugar fresco y comenzar a enfriarla.
Las olas de calor no son únicamente un problema de comodidad. Prepararte antes de que aumenten las temperaturas, cuidar la hidratación y reconocer las señales de alarma puede reducir sus efectos sobre la salud.