Recibir el diagnóstico de epilepsia no depende de una sola prueba. El proceso comienza con una valoración detallada para conocer qué ocurrió durante las crisis, cuándo aparecieron, cuánto duraron y qué síntomas se presentaron antes y después.
Esto es importante porque existen otras situaciones que pueden parecerse a una crisis epiléptica. Por eso, el diagnóstico busca determinar qué ocurrió y, cuando es posible, identificar la causa.
La historia de las crisis aporta información
Durante la consulta, el profesional de la salud puede preguntar sobre los antecedentes médicos, las características de las crisis y lo que la persona recuerda de cada episodio.
La información de alguien que haya presenciado la crisis también resulta muy útil, especialmente cuando hubo pérdida de conciencia.
Puede ayudar registrar:
- Fecha y hora de la crisis.
- Qué estaba haciendo la persona antes de comenzar.
- Cambios observados durante el episodio.
- Cuánto tiempo duró.
- Si hubo pérdida de conciencia o de respuesta.
- Cómo se encontraba la persona después.
- Si ocurrió algo diferente a otras crisis.
Un video tomado de manera segura, cuando sea posible y sin poner a nadie en riesgo, también puede proporcionar información útil al profesional de la salud.
El electroencefalograma estudia la actividad cerebral
El electroencefalograma, conocido como EEG, registra la actividad eléctrica del cerebro. Puede ayudar a identificar patrones relacionados con determinados tipos de epilepsia y contribuir a clasificar las crisis.
Un EEG normal no necesariamente descarta la epilepsia, porque la actividad anormal puede no aparecer durante el periodo en que se realiza el estudio.
Otros estudios buscan la causa
Dependiendo de cada caso, la evaluación puede incluir análisis de sangre, estudios de imagen como la resonancia magnética o la tomografía computarizada y, en algunas personas, pruebas genéticas u otros estudios.
No todas las personas necesitan las mismas pruebas. El profesional de la salud determina cuáles son apropiadas según los síntomas, antecedentes y características de las crisis.
Una primera crisis puede resultar desconcertante, pero contar con una evaluación adecuada ayuda a transformar la incertidumbre en información y permite establecer los siguientes pasos de atención.