Vivir con hipertensión significa prestar atención de manera constante a la presión arterial. Aunque muchas personas no sienten ninguna molestia cuando la tienen elevada, mantenerla bajo control ayuda a reducir el riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y enfermedad renal.
Controlarla no consiste únicamente en tomar un medicamento. El tratamiento suele combinar las indicaciones médicas con hábitos que favorecen la salud cardiovascular.
Medir la presión permite conocerla
La presión arterial puede cambiar durante el día y una sola medición no siempre refleja el comportamiento habitual. Cuando tu profesional de la salud te recomienda medirla en casa, es importante hacerlo siguiendo sus indicaciones y llevar un registro de los resultados.
Anotar la fecha, la hora y las cifras obtenidas facilita que el profesional de la salud valore cómo está respondiendo tu presión al tratamiento.
Los medicamentos necesitan continuidad
Algunas personas logran controlar su presión con cambios en el estilo de vida, mientras que otras necesitan uno o más medicamentos. Esto depende de los niveles de presión y de otros factores de salud.
Si tomas medicamentos para la hipertensión:
- Respeta el horario indicado.
- No dupliques una dosis si olvidaste una, sin consultar qué hacer.
- No suspendas el tratamiento porque la presión haya mejorado.
- Informa sobre otros medicamentos o suplementos que utilices.
- Acude a las revisiones indicadas.
Los hábitos acompañan al tratamiento
Una alimentación saludable, menor consumo de sal, actividad física regular, evitar el tabaco y mantener un peso saludable favorecen el control de la presión arterial.
Estos cambios son importantes incluso cuando utilizas medicamentos. No los sustituyen ni deben utilizarse para modificar el tratamiento por cuenta propia.
La presión muy elevada requiere atención
Si una medición muestra una presión superior a 180/120 mmHg, repítela después de unos minutos. Si continúa en ese nivel y presentas síntomas como dolor de pecho, falta de aire, alteraciones de la visión, debilidad, dificultad para hablar o confusión, busca atención médica de emergencia.
Mantener un registro y acudir a tus revisiones convierte el control de la presión en una parte habitual del cuidado de tu corazón, en lugar de esperar a sentirte mal.