Las hormonas son sustancias que actúan como mensajeros dentro del organismo. Son producidas por diferentes glándulas y ayudan a coordinar procesos como el crecimiento, el metabolismo, el desarrollo, el estado de ánimo y las funciones relacionadas con la reproducción.
A lo largo de la vida, los niveles hormonales cambian. Algunos de estos cambios forman parte del desarrollo normal, como los que ocurren durante la pubertad, mientras que otros aparecen con el envejecimiento.
¿Por qué son tan importantes?
Aunque las hormonas se encuentran en cantidades pequeñas, pueden producir efectos importantes en distintos órganos y tejidos. El organismo necesita mantener un equilibrio adecuado para que estas señales funcionen correctamente.
Por eso, tener una cantidad demasiado alta o demasiado baja de una hormona puede provocar diferentes síntomas o alteraciones. Los cambios hormonales pueden influir, por ejemplo, en el crecimiento, el peso, la energía, el sueño, el estado de ánimo o el ciclo menstrual.
Las hormonas cambian durante toda la vida
La producción hormonal no permanece igual desde la infancia hasta la vejez. Durante la pubertad aumentan algunas hormonas relacionadas con el desarrollo; posteriormente sus niveles pueden variar según la etapa de la vida.
En las mujeres, los cambios de estrógeno y progesterona tienen un papel importante en el ciclo menstrual y en la transición hacia la menopausia. En los hombres, los niveles de testosterona también pueden disminuir gradualmente con la edad.
Esto no significa que cualquier cambio físico o emocional sea necesariamente consecuencia de las hormonas. Los síntomas pueden tener muchas causas.
¿Cuándo consultar a un profesional de la salud?
Si notas cambios persistentes que afectan tu bienestar o tienes síntomas que te preocupan, un profesional de la salud puede valorar si existe alguna alteración hormonal y determinar si necesitas estudios.
Evita utilizar hormonas o suplementos hormonales por tu cuenta. Su uso debe basarse en una valoración adecuada.