Mantenerte físicamente activa durante el embarazo puede favorecer tu bienestar y ayudarte a conservar tu fuerza y condición física. Para muchas personas, continuar con actividad física durante esta etapa es seguro y beneficioso cuando no existe una indicación médica para evitarla.
Caminar, nadar, realizar ejercicios de bajo impacto y otras actividades adaptadas pueden formar parte de una rutina. La intensidad adecuada depende de tu estado de salud, tu condición física y la evolución del embarazo.
Si antes del embarazo realizabas ejercicio, quizá puedas continuar con algunas actividades realizando los ajustes necesarios. Si no acostumbrabas hacer ejercicio, puedes comenzar de manera gradual y aumentar la actividad conforme te sientas cómoda y de acuerdo con la orientación profesional.
¿Cómo mantenerte activa de manera segura?
- Comienza de manera gradual si no hacías ejercicio anteriormente.
- Elige actividades que te resulten cómodas y puedas realizar con seguridad.
- Mantente hidratada.
- Evita hacer ejercicio en ambientes demasiado calurosos.
- Escucha las señales de tu cuerpo y descansa cuando lo necesites.
- Evita actividades con alto riesgo de caídas o golpes en el abdomen.
- Ajusta la intensidad conforme avance el embarazo.
- Pregunta a tu profesional de la salud qué actividades son adecuadas para ti.
No necesitas realizar ejercicio intenso para obtener beneficios. Caminar y mantenerte activa durante el día puede ser una forma sencilla de incorporar movimiento a tu rutina.
Existen situaciones en las que un profesional de la salud puede recomendar modificar o limitar determinadas actividades. Por eso, si tienes un embarazo de mayor riesgo o alguna condición de salud, es importante recibir orientación individual.
¿Cuándo debes detener la actividad?
Si durante el ejercicio presentas sangrado, pérdida de líquido, dolor intenso, mareos importantes, dificultad para respirar que no mejora con el descanso, dolor en el pecho u otra molestia que te preocupe, detén la actividad y consulta a un profesional de la salud.